Muchos logros en su gestión
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• Mejoró por derivación la seguridad en el país. Por el temor que el Presidente inspira, la Policía de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se decidió a atacar la raíz de los delitos más costosos en vidas: arremetió contra los desarmaderos y bajó 50% los robos de autos en territorio bonaerense, aunque esa «mano de obra desocupada» se dedique a otros delitos.
• Aunque lo haya hecho con una mala forma, alambró bien el poder presidencial frente al vicepresidente, porque de una fórmula presidencial nadie juzga a Duhalde ni a Ruckauf sino a Menem, que era la cabeza.
• Aunque a veces exageró besando la Bandera Nacional, a mucha gente le gusta que brinde y pida respeto a los símbolos nacionales o que recuerde la gesta de Malvinas (en este amor a lo nacional se diferencia totalmente del izquierdismo que lo entorna).
• Logró sacar leyes del Congreso que eran difíciles hasta para su antecesor Duhalde. Por caso que legisladores criollos, siempre propicios a denuncias payasescas, le den fueros aunque limitados a funcionarios del Banco Central, como en los grandes países de Occidente, es importante.
• Frenó a «los gordos» del sindicalismo burocrático y corrupto de la CGT.
• Aunque nadie cree que vaya a triunfar después de 8 intentos previos, lanzó un ordenamiento del PAMI.
• No armó un mal gabinete. Presenta 4 ministros de buen nivel: José Pampuro, Aníbal Fernández, Carlos Tomada y Rafael Bielsa. Luego otros tres funcionarios buenos, pero con altibajos, sin alcanzar a los otros, como Torcuato Di Tella, Alberto Fernández y Roberto Lavagna. Este degrada su buena técnica porque es capaz de mentir, inclusive a organismos internacionales, lo cual lo hace desconfiable permanentemente. Hay ministros indefinidos todavía en sólo 100 días y realmente repudiado tiene sólo uno, Gustavo Béliz. El promedio le da bien.
• Aunque desprecia lo que está haciendo Lula Da Silva en Brasil, jamás lo critica y así no pone en riesgo un futuro Mercosur fuerte, aunque esté peor en la práctica que hace 100 días.
• Sin emitir -algo muy importante y también beneficiado por una suerte coyuntural independiente de su gestión- aumentó los planes de ayuda social a desocupados, jubilados, no apretó en exceso a las provincias y puso en marcha un miniplan de obras públicas.
• Mantuvo el superávit de 2,5% con el Fondo y las metas fiscales pautadas. Se demostró no mal administrador. Se le admiten crecimientos en consumo y construcción. Desde ya es el mejor momento de las exportaciones argentinas, además con precios excepcionales. Por eso hoy nadie apuesta al dólar.
• Bajó la tasa de interés y, que no sea aprovechada en créditos productivos es un desperdicio consecuencia de su defecto de coqueteos marxistas que meten miedo, por lo que nadie arriesga negocios nuevos o ampliados.




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