La ciudadanía se opone pero se vota que los jueces dependan del Poder Ejecutivo reformándose mal el Consejo de la Magistratura. Una representante de la principal riqueza argentina, el agro, María del Carmen Alarcón, es echada antirreglamentariamente de una comisión parlamentaria como si simpatizara con el narcotráfico. La Casa de Gobierno dice que Alarcón debió mantener las ideas del partido que la incluyó en su lista, el frente kirchnerista, pero le agrada y acoge en sus filas a un legislador elegido en la nómina de otro partido, Eduardo Lorenzo Borocotó en el PRO, cuando traiciona y se traspasa al oficialismo. A la esposa de un militar que publicó una carta de lectores la sancionaron cortándole la carrera a su esposo. Se han removido jueces por el contenido de sus sentencias. Un diputado como Miguel Bonasso al que le cerraron su inexistente «partido» porque sólo reunió 145 afiliados encabezó ayer la acción legislativa para negarles a las 400.000 personas que votaron por Luis Patti que éste las represente en el Parlamento. No puede entenderse que en este siglo XXI en un país culto como la Argentina la democracia se derrumbe tan aceleradamente como aquel peronismo de 1946 que en 1949 -a tres años de asumir el militar Juan Perón- le quitó fueros al radical Ricardo Balbín y se quedó solo con un coro oficialista en el Congreso. Han pasado casi 60 años y tenemos una democracia mutilada y desangrándose día a día, con todos los productos con precios máximos impuestos por el Estado, con un Congreso que legisla como el Poder Ejecutivo le ordena. Lamentable.
El radicalismo mostró en el recinto boletas de las elecciones en las que Luis Patti participó junto a los mismos peronistas que ayer votaron a favor de rechazar su ingreso a la Cámara de Diputados.
El bloque de diputados oficialista impidió ayer, con el apoyo del ARI, el Partido Socialista, el ex duhaldismo neokirchnerista de José María Díaz Bancalari y una decena de radicales, el ingreso al recinto del diputado electo Luis Patti. Cumplió así el Frente para la Victoria de la Cámara baja con la orden de Néstor Kirchner, quien ahora sí podrá exhibir su nuevo trofeo político en el acto de mañana en la Plaza de Mayo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con 164 votos a favor de la impugnación del diploma del líder del Paufe, 62 en contra -mayoría de la bancada radical, interbloque PRO y Justicialismo Nacional-, la decisión de la Cámara desconoce la voluntad popular de casi 400 mil electores que votaron a Patti en octubre del año pasado en una lista con candidatos del Partido Justicialista que ayer, contradictoriamente, votaron para excluir al bonaerense del recinto.
A pesar de la resolución del presidente del cuerpo, Alberto Balestrini, para impedir el ingreso de simpatizantes del Paufe y de las organizaciones de derechos humanos, el recinto se vio envuelto en una «guerra» de cánticos, insultos y gritos que amagaron en varias oportunidades con obligar a suspender la sesión.
Abrió el debate el kirchnerista tucumano Gerónimo Vargas Aignasse, titular de la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos que siguió el proceso contra Patti. El legislador calificó al ex intendente de Escobar como un «supraciudadano que cometía y administraba el delito», a pesar de que el impugnado no cuenta con ninguna condena penal que fundamente la supuesta inhabilidad moral alegada por el kirchnerismo. «Si Patti hubiese conseguido 10 millones de votos este bloque también hubiese rechazado su ingreso porque esto no es una cuestión cuantitativa», aseguró con tono desafiante Vargas Aignasse recostado en la amplia mayoría que el oficialismo ostenta en la Cámara. Y en seguida remató su discurso identificándose como un hijo de desaparecido que juró respetar la Constitución nacional «en nombre de las 30 mil víctimas de la dictadura».
Estallido
La exhortación setentista de Vargas Aignasse provocó un estallido de aplausos y los comisarios kirchneristas del recinto como Carlos Kunkel y Carlos «Cuto» Moreno -entre otros- abandonaron sus bancas para abrazar al tucumano. En seguida, el pattista Luis Bonacorsi se dirigió a Balestrini: «Quiero saber si el diputado electo Luis Patti fue convocado o notificado de esta sesión». Arrogante, el ex intendente de La Matanza le respondió que si el jefe del Paufe quería asistir todavía estaba a tiempo.
El radical Pedro Azcoiti, autor -junto con el constitucionalista- Ricardo Gil Lavedra del dictamen de la UCR que rechazaba el bloqueo al diploma de Patti, pidió que se respetara la Constitución nacional: «Las garantías constitucionales son para todos y en todo momento. No se pueden invocar cuando nos favorecen y rechazarlas si nos perjudican. Hoy se le deben reconocer a Patti, más allá del juicio moral o político que cada uno haga».
«Gorila», «mentiroso», fueron las descalificaciones que encabezaron la batería de insultos que el grupo HIJOS disparó contra el legislador radical. Los simpatizantes de Patti gritaban también desde la tercera bandeja de la Cámara vistiendo remeras con la leyenda «Nuestro voto vale». Azcoiti exhortó además al peronismo a que asuma su responsabilidad por haber incluido al ex subcomisario en la lista de Hilda Chiche Duhalde y Díaz Bancalari. «Tenemos todo el derecho a expresar nuestra preocupación por el grave precedente que se está sentando aquí. Háganse cargo los peronistas de haber traído a Patti a la arena política», reclamó el radical. El concepto lo completó más tarde el jefe de los diputados de la UCR, Fernando Chironi: «El radicalismo, que está en las antípodas del pensamiento de Patti, que nunca lo llevó en las listas ni hizo alianzas con él, está hoy defendiendo su derecho constitucional de ingresar en la Cámara de Diputados». La diputada lopezmurphysta Nora Guinzburg fue una de las más duras a la hora de atacar al oficialismo y ante los abucheos de los activistas de derechos humanos pidió que se desalojara la sala, algo que finalmente no ocurrió. «El horror del terrorismo de Estado no nos va a hacer olvidar el terrorismo subversivo que también fue un demonio. Ningún juez condenó a Patti por asesino y torturador», aseguró -a título personal- generando una batahola de gritos en su contra desde los palcos ocupados por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Impugnantes
El diploma de Patti había sido impugnado por los kirchneristas Araceli Méndez de Ferreyra, Remo Carlotto y Miguel Bonasso (Convergencia) acusándolo de presuntainhabilidad moral por su procesamiento a partir del asesinato de los militantes peronistas Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi en 1983.
Sin embargo, el líder del Paufe nunca fue condenado por la Justicia. Pero el oficialismo pudo sumar los 2/3 de los votos presentes y privar a Patti de su banca gracias al voto de 11 diputados de la UCR (Silvana Giudici, Carlos Costas, Sergio Varisco, Vilma Baragiola, Miguel Angel Guibergia, Mario Negri y los cinco chaqueños Angel Rozas, Liliana Bayonzo, Olinda Montenegro, Rino Fabris y Víctor Zimmermann), todo el ARI de Elisa Carrió y el bloque de Díaz Bancalari, ex compañero de boleta de Patti. Ahora Dante Camaño -hermano de la neokirchnerista Graciela, vicepresidenta tercera de la Cámara- deberá asumir en lugar de Patti, aunque ese ingreso podría demorarse si prosperan las acciones del ex intendente en los tribunales argentinos e internacionales.
Dejá tu comentario