11 de agosto 2003 - 00:00

Negocian macristas y L. Murphy apoyo ya para la primera vuelta

No hubo aún gestiones directas entre Ricardo López Murphy y Mauricio Macri, pero emisarios de uno y de otro bando operan para que el economista y ex candidato presidencial, hoy ligado a Patricia Bullrich, resuelva un respaldo, siquiera a media voz, al presidente de Boca.

La ruta de ese eventual gesto hay que rastrearla en los '80, cuando un puñado de quienes hoy son capitanes -y hasta coroneles- en los comandos del macrismo y el lopezmurphysmo compartían los dolores de parto de la juventud de la UCeDé.

Parece poco, pero es mucho lo que buscan los macristas: que el ex candidato presidencial admita en una malabarismo verbal que su aliada en Capital, «La Piba» Bullrich, anuncie que en el ballottage apoyará a Macri en su duelo contra Ibarra.

Quizás eso podría ir acompañado por otro movimiento: una foto de algunos de los caciques y caciquejos de Recrear junto al presidente de Boca. Por caso, el mendocino Carlos Balter o Pedro Benegas, unidos al macrismo a través de Federico Pinedo y Fernando Bustelo.

Enumeran los hombres del empresario algunos argumentos «sólidos», según su criterio, para que López Murphy termine al menos balbuceando un apoyo futuro:

• Bullrich, explican, en la medida en que crece Macri, pierde terreno, porque comparte el mismo nicho de votantes. «Si compartimos el espacio de la centroderecha, aunque eso no le guste a Patricia, es saludable que López Murphy exprese su preferencia por Macri, aun ante la situación de ballottage», argumentan los macristas.

• Un fracaso electoral muy pronunciado de
Bullrich en Capital Federal tendría costos para López Murphy que, además, tendría que, posiblemente, absorber otro golpe en la provincia de Buenos Aires, donde su candidato, Hernán Lombardi, no logra repuntar. Esas dos derrotas -todavía eventuales, pero muy probables- podrían dañar la intención del economista de convertirse en líder de la oposición. «Sería distinto -especulan- si le da ahora el apoyo a Macri.»

De todos modos, López Murphy está por ahora remiso a deslizar cualquier tipo de apoyo a Macri.

Voto religioso

Al margen de eso, en el duelo por la jefatura de Gobierno porteño entre Aníbal Ibarra y Macri se incorporó este fin de semana un rubro al que, hasta ahora, no se le daba mayor relevancia en la agenda política de los candidatos: la cosecha del voto religioso no católico.

Casi como espejos, con apenas horas de diferencia, Ibarra y Macri dedicaron tiempo de su fin de semana -el penúltimo anterior a la elección del 24 de agosto- a ese capítulo con cumbres multitudinarias con pastores y seguidores de la rama evangélica.

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