Mauricio Macri llegó al Gobierno porteño con una agenda liberal para la economía, lo que hacía presumir que, a diferencia de las administraciones populistas anteriores, iba a reducir los impuestos, altos en la Ciudad como en todo el país y sin la contrapartida de servicios satisfactorios. Bastó con que se sentase en su silla para que desatara una tormenta de aumentos de impuestosy tasas que dice necesitar para su plan de obras. Cuando era candidato, no habló de esas subas, que la oposición no quiere votarle. Con tal de que avance su proyecto, Macri ya resignó alzas en medicina y videocable. Pero los populistas opositores le responden: para aumentar los impuestos estamos nosotros.
Mauricio Macri, ayer por la mañana compartiendo el desayuno con Jimmy Wells, el fundador
de Wikipedia, la enciclopedia abierta de la Web.
En un giro literario sobre el proyecto de ley de aumentode impuestos para la Capital Federal, el macrismo comenzó ayer a explicar exenciones en la iniciativa, mientras que la oposición se abroqueló para rechazarle la propuesta de aumentar tributos el año próximo.
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El Gobierno porteño, ante el rechazo a las medidas impositivas que propone para 2009, salió ayer a aclarar que no tiene intención de imponer un tributo nuevo a los contratos de adhesión, que abarcan la medicina prepaga, la televisión por cable, servicios de Internet o, entre otros, telefonía celular. La duda la mantuvo el propio ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, al exponer, el lunes pasado, ante los legisladores porteños acerca del proyecto de Presupuesto 2009 y las modificaciones a las leyes tarifarias y al Código Fiscal. Es porque el proyecto asevera que se cobrará -de aprobarse- 0,8% de Impuesto de Sellos a todos los «contratos entre privados». De allí surgió la pregunta sobre las prepagas y otros servicios que consumen los porteños.
Al hacer una revisión del borrador enviado a la Legislatura, Grindetti concluyó que «para nosotros está claro que no hablamos de los contratos de adhesión, pero vamos a mandar la aclaración que fuera necesaria para que no existan más dudas». Es que, tal como se envió, el proyecto sigue generando la posibilidad de que se aplique el impuesto, pero al aclarar que no están alcanzados los servicios, quedan, de todos modos, sólo algunos tipos de contratos, como locación de obra, que podrían llegar a estar gravados. En cambio, en el Gobierno de la Ciudad aseguraron que no está claro si los contratos de compraventa de jugadores de fútbol están alcanzados. Creen que no, porque es una iniciativa que año tras año viene rechazando la bancada del ex presidente de Boca. Pero, por esa condición, precisamente, si algún legislador propusiera gravar esas transacciones, el macrismo no se negará a aprobarlo.
De todos modos, la oposición en conjunto le rechazó toda iniciativa de aumentos; desde Elisa Carrió hasta el kirchnerismo anticiparon el voto negativo y será difícil que la ley salga tal como está redactada. Cualquier corrección, además, será mérito de las habilidades del titular de la Comisión de Presupuesto, Alvaro González, para conseguir un despacho que conforme a la mayoría. A pesar de contar con 27 bancas sobre las 60, el PRO necesita 31 votos para aprobar el paquete económico, que incluye un Presupuesto con aumento en las partidas para obra pública, como también $ 200 millones para la nueva Policía, la modificación a la ley tarifaria con aumentos para recaudar $ 1.000 millones más de lo proyectado y la posibilidad de contraer deuda por otros $ 1.000 millones.
«Vamos a tratar de perfeccionar el texto de la ley escuchando a la oposición y a la gente para que sea lo más claro posible», sostuvo Grindetti.
Ayer la oposición ofreció una conferencia pública para explicar que además de no votar por mayores impuestos también rechaza el Presupuesto que contiene déficit y en cambio adhieren a un proyecto de ley, con letra del legislador Aníbal Ibarra, para que se grave la facturación del Hipódromo de Palermo y las tragamonedas, como los casinos flotantes.
Presentes
Estuvo allí la mayor parte de los bloques de la oposición, excepto una porción del kirchnerismo y algunos legisladores de monobloques. La Coalición Cívica y el bloque de Ibarra reúnen 11 diputados, mientras que el kirchnerismo -aunque no concurrió todo (ver nota aparte), sólo Gabriela Cerruti y Juan Cabandié- también se opone y suma 12 bancas. También estuvieron presentes Martín Hourest (CTA) y la ex ARI Liliana Parada y se pronunciaron en contra de los aumentos los dos socialistas que tienen un bloque propio, y la izquierdista Patricia Walsh. Con muchas dificultades, PRO podría imponer mayoría consiguiendo 4 votos prestados, que deberían sin embargo ser 5, ya que el legislador Marcelo Meis está emigrando y anticipó su rechazo a la suba tributaria.
«Esto recién empieza» y estamos dispuestos a «ver todas las alternativas» posibles, se escudó Grindetti sobre la polémica para aumentar la alícuota a híper y supermercados, a la construcción, a los importadores y a los servicios financieros, como también aplicar Sellos al consumo con tarjetas de crédito, a los seguros, a la venta de autos usados y a los alquileres de más de $ 3.500 mensuales.
Los legisladores de la oposición porteña rechazaron el proyecto de Presupuesto, que consideran un «disparate» y que es «deficitario». La mesa de exposición la encabezaron Ibarra, Enrique Olivera y Hourest.
Ibarra atacó con que el proyecto «fija nuevos impuestos que afectan directamente a la clase media y a la clase baja y propone seguir endeudando a la Ciudad».
Advirtió que «si toda la oposición se junta, este proyecto de Macri no pasa», mientras que Olivera consideró que « aumentar impuestos en esta situación de la economía es un verdadero disparate», en sintonía con Elisa Carrió, quien aseguró que la medida «generará más recesión».
Hourest pidió que Mauricio Macri «retire el Presupuesto» y Walsh «que sea nuevamente confeccionado, dado que se elaboró entre agosto y setiembre pasados, antes de la crisis económico financiera nacional e internacional».
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