El ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró ayer que el Gobierno nacional no presentará un proyecto para despenalizar el aborto en el marco de una reforma del Código Penal.
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"El tema del aborto para el Gobierno es un tema que no admite discusión. No va a ser presentado nunca por el Gobierno ni va a funcionar desde ese punto de vista", remarcó Fernández.
En declaraciones radiales, el funcionario advirtió que "hay una posición tomada, contundente y gráfica" del Gobierno nacional en ese sentido.
El titular de la cartera política salió a pronunciarse de esa forma luego de que se diera a conocer un anteproyecto de reforma del Código Penal en el que se propone que no haya pena para la mujer que aborta tras haber sido abusada, aunque sí se prevé una para quien lesione a un feto.
La propuesta -presentada por la Secretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia- surgió de un anteproyecto elaborado por una comisión de expertos que ahora será sometido a una consulta pública.
Al rechazar que una despenalización del aborto vaya a ser avalada por el Gobierno, el ministro del Interior Fernández señaló que se trata de "discusiones bizantinas".
"Hay mucho más para trabajar para evitar este tipo de situaciones culturizando, formando, dándole atención a quienes son víctimas de esta situación", explicó Fernández.
En cambio, el funcionario se pronunció en contra de una eventual "reforma facilitsta" que -según consideró- "no tiene nada que ver con el pensamiento de la mayoría de los argentinos".
Además, Fernández cuestionó otro aspecto de la reforma propuesta, en cuanto a que ya no sea penado como robo con armas aquel hecho que se desarrolle usando armas de juguete o que no funcionen.
El ministro destacó que esa situación está de todos modos penada e ironizó diciendo que para evitar una sanción, la persona que comete el robo "deberá llevar un cartel colgado al cuello que diga 'esta arma es de juguete'".
De todos modos, Fernández destacó que "en otros órdenes puede haber propuestas" para reformar el Código Penal ya que "se fue perdiendo y desvirtuando" la "ingeniería" legal con la que había sido diseñado.
Como ejemplo, destacó que "en algún momento era más grave la pena por el robo automotor que por el homicidio simple".
"El ordenamiento de ese tipo de ingeniería no significa que uno vaya morigerando penas o vaya cambiando una estructura que los argentinos hemos conocido desde hace 80 años", advirtió.
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