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12 de julio 2007 - 00:00

No pidan cambios; ya cambiamos

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Con la cercanía del final de su mandato parecen bajar las defensas del Presidente, o su voluntad de esconder su pensamiento íntimo. Lo revela el insólito argumento que expuso anoche en Casa de Gobierno para justificar el proyecto de perpetuarse en el gobierno a través de su señora: el público no debe pedir cambios de autoridades porque si se pide un cambio, ellos cambian. Una traducción de la boutade más trillada de Groucho Marx: Estos son mis principios, y si no les gustan, tengo otros.

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¿Quieren los votantes alternancia en el poder? No, pide Kirchner, nosotros ofrecemos alternancia en los programas, ¿qué más quieren?

Al hablar en el acto de anuncio de obras para el partido de Merlo, distrito que gobierna otro que nunca se va y va cambiando con el tiempo, se quejó de que la mayoría de los candidatos a presidente de 2003 se presentarán en 2007 «con las mismas propuestas». «Los que nos renovamos -argumentó- somos nosotros, los que profundizamos la renovación de la Argentina somos nosotros. Somos un proyecto colectivo y tenemos una excelente candidata que asumirá nuevos desafíos y para eso está muy preparada».

  • Similitud

  • El argumento es el mismo sobre el cual basó su régimen el PRI mexicano (Partido Revolucionario Institucional), cuyas formas siempre añoró el peronismo: clausurar el debate político con la oposición,limitar las pujas internasal partido de gobierno, designación acordada y sin elecciones primarias de los candidatos, culto al secreto de Estado, infinita capacidad para adaptarse a los cambios con tal de permanecer en el poder.

    La alternancia en el poder es uno de los principios del sistema republicano. La institución de la no reelección que se impuso en las constituciones que siguieron a las guerras civiles del siglo XIX buscó evitar que dictadores tuvieran la suma del poder público y se aferrasen a los cargos.

    Es cierto que en el auditorio que escuchaba las palabras del Presidente había varios campeones de la mudabilidad política, comenzando por el propio presidente, que si algo saben es que cambian los problemas, sus soluciones y los dirigentes, pero olvidan que el público siempre vota lo mismo pese a que casi nunca le cumplen.

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