4 de agosto 2003 - 00:00

"No se autoriza ninguna crítica"

"Si tienen críticas no las hagan públicas. No es el momento». Más que una sugerencia, Eduardo Duhalde dio una orden y los comensales reunidos ayer en la quinta Los caudillos, casi un altar duhaldista, así lo registraron: por ahora, no habrá quejas « autorizadas» contra Néstor Kirchner.

En la política gestual, rubro en que Duhalde se especializa, el asado que ofreció ayer a la comandancia del PJ, esconde una señal para Kirchner: convalidó el sordo descontento en sectores de la tropa peronista y advierte, en paralelo, que la convivencia no será eterna.

Sobre todo, Duhalde marcó el territorio. En la mesa que preparó Hugo Toledo --bendecido con fueros futuros quizá por su disposición para aportar quincho y asado cuando Duhalde lo pide-, había dos ministros nacionales, el jefe de Diputados y el del bloque del PJ de esa cámara.

Más que lo que se dijo lo importante fue la reunión en sí
porque la cumbre fue un mensaje sutil de Duhalde recordando que aún desde el llano controla áreas clave del gobierno y es el todopoderoso jefe del mayor ejército político del país: el PJ de Buenos Aires.

En Los caudillos, ficharon los ministros Aníbal Fernández de Interior, José Pampuro de Defensa, el titular de Diputados Eduardo Camaño y el jefe del bloque del PJ, José María Díaz Bancalari. (Ginés González García estaba de imaginaria en Santa Cruz, con Alicia Kirchner; Felipe Solá se quedó en casa). Todos, al margen de recelos cruzados, honran su lealtad a Duhalde.

Ni siquiera Kirchner, con un gabinete en parte heredado y sin peso propio en el Senado -el vice Daniel Scioli y el rionegrino Miguel Pichetto, que conduce el bloque PJ, no son, necesariamente, kirchneristas purospuede exponer hoy semejante red de influencias.

• Anecdotario

Distendido y locuaz, el ex presidente llegó junto a su esposa Chiche Duhalde, a las 11 de la mañana y abandonó la mesa recién sobre las 4 de la tarde cuando la lluvia todavía castigaba ese rincón del conurbano.

Un rato antes,
Toledo dio la bienvenida y repasó anécdotas sobre Los caudillos, escenario de capítulos esenciales del duhaldismo en las últimas décadas: recordó Toledo referencias a encuentros con Carlos Menem y hasta recuerdos de los '70 cuando Duhalde huía de José López Rega.

Después fue el turno del ex presidente. Volvió a pedir apoyopara
Kirchner y ahí definió los términos: «Si hay cuestionamientos, no los hagan para afuera. Que queden adentro» dijo y argumentó que la buena imagen del sureño debe servir al triunfo del PJ en la provincia.

Por eso
«no es oportuno criticar» a Kirchner se explayó Duhalde y se permitió una confesión: aseguró que en el instante mismo en que el peronismo de Buenos Aires garantizó el pase de Kirchner a la segunda vuelta -que luego no se hizo-, el duhaldismo « retuvo» el control de la provincia.

Escuchaban atentos
Chiche, Aníbal Fernández, Pampuro, Camaño y Díaz Bancalari, además de Alfredo Atanasof -que quedó como coordinador de campaña del duhaldismo-, Juan José Alvarez, y Graciela Camaño, entre otros. Unos meses atrás, esa hubiese sido una reunión de gabinete nacional.

Faltó, claro,
Carlos Ruckauf, de viaje en Estados Unidos, feliz porque soportó la embestida que intentó arrebatarle el tercer lugar en la lista de diputados.

• Detallismo

Fuera de la política, hubo dos menciones inevitables: una sobre el susto aéreo en Jujuy y las miradas se focalizaron en Eduardo Camaño, quien admitió su pánico (nadie molestó a Duhalde); otra respecto a Pampuro -que cargaba una y otra vez su pipa-con quien todos se compadecieron por la crisis militar que debe soportar como ministro de Defensa.

Lo demás fue puro despliegue de la pasión que el ex presidente siente por el detalle menor en el armado electoral. Pidió detalles sobre los distritos, leyó encuestas -en la 2° gana
Solá y está Rico segundo-y se mostró confiado que tanto Luis Patti como Aldo Rico tendrán una peor elección que la que sugieren los sondeos.

El resto de la mesa la completaron
Jorge Sarghini, Oscar Di Landro, Nora Chiaccio, Elda Agüero, María del Cármen Falbo, Oscar Rodríguez y Gustavo Ferri, yerno de Duhalde y número 20 en la lista, escucharon pronósticos sobre una buena elección y que el PJ «meterá» más de 20 diputados.

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