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Al contrario, cada vez menos abierto y transparente es el cuadro informativo de los militares, ya que sus jefes actúan como si estuvieran en guerra (o como lo que ellos imaginan que es estar en guerra). Cualquier pregunta constituye un drama, sólo responden con evasivas, casi nunca con la verdad, sea porque desconocen los temas o temen arriesgarse en una respuesta y recibir una eventual reprimenda del Ejecutivo. Más obedientes y dóciles que cualquier ministro del gabinete, gente que por supuesto en esta administración no revela -en general-una mínima autonomía de la personalista conducción de la Rosada.
Para los militares, esta situación resulta ideal, como la esclavitud exime del pago de impuestos u otras responsabilidades. Para ellos, hoy la disciplina es sumisión. Más en un general como Roberto Bendini, quien nunca se imaginó en ese cargo y, luego de bendecido, tuvo una desgracia con suerte: fue dañado por su exabrupto sobre los judíos --nunca bien aclarado-, que lo dejó débil y más funcional que nunca a los dictados de Kirchner. Pero no puede quejarse: silencio, terror y burocracia (condiciones sólo superadas por Pampuro) le permiten continuar al frente de la fuerza a pesar, inclusive, de que los más obvios y confidentes asesores del mandatario aseguraron que pasaría a retiro. No sospecharon que había otros más amigos.
Zafa Bendini en las alturas como Pampuro y, en cualquier momento, hasta quizá logra una reconocida sonrisa de Kirchner a su tarea (conviene admitir que los otros jefes no son diferentes de Bendini). Pero tanta obediencia y discreción militar hasta mueve a curiosidad y, en algunos casos, a sospecha. Ya que, por ejemplo, si el país se niega a realizar operativos conjuntos con Chile, Brasil y los Estados Unidos, ¿para qué de pronto organiza ejercicios propios en Tandil con blindados, desplegan dodistintas unidades? ¿Sólo para despuntar el vicio, para justificar la condición o, acaso, el oncólogo Pampuro tiene hipótesis de conflicto desconocidas, en verdad superadas? Tal vez, uno quiere creer porque no se puede informar; debe ocurrir que algunos militares piensan en vivir como en la época de Roca y que la Patagonia se poblará de una vez por todas con la instalación de más cuarteles (teoría suscripta por Bendini y homologada por Kirchner).
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