Para cumplir, simularon un debate Ibarra y Macri por TV
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Macri abrió ese último bloque recordando ante la pantalla: «Ibarra, con Felgueras, Flamarique, De la Rúa... venían a comer a mi casa y coincidíamos...no sé qué pasó, yo soy el mismo. Vinieron a comer pasta con mi papá». Se quejó de las «chicanas»: «¿Qué pasó que ahora soy nefasto? ¿Qué hice, meterme en política sin pedirle permiso? Yo sigo siendo el mismo, ¿quién de los dos cambió?».
Ibarra intentó una respuestacon un contragolpe menos interesante que el recuerdo hiriente de Macri, una anécdota que cambió el clima aburrido del cruce verbal. «¿Cuál de los dos Macri, el que promete generar empleo o el que despidió a 15.000 empleados en el Correo? ¿El que quiere gobernar esta ciudad o el que cambió durante 10 años de domicilio a una provincia para votar a un menemista? ¿Este que vemos aquí o el que dijo que era menemista a muerte?».
Ibarra apeló a las madres, los hijos, los trabajadores... y suplicó por «seguir trabajando con ustedes». Macri, en cambio -aún monocorde para no desentonar con la escena-, marcó su estilo de atacar al menos en una frase de cada respuesta a su rival; con algo más de énfasis que un Ibarra aplacado, le criticó, por ejemplo, la mala renegociación de la deuda.
Se animó apenas la puesta cuando Macri acusó a Ibarra de 57.000 niños desnutridos en la Ciudad de Buenos Aires. «Si encuentra 1.000 chicos desnutridos en la Ciudad, no me presento a la segunda vuelta», desafió el jefe de Gobierno, y ahí terminó el round, ya que no estaba permitido que los protagonistas hablaran entre sí.
El discurso central de Ibarra, para responder al titular de Boca, quien no dejó respuesta sin crítica a la gestión del frentista, fue tener que «arreglar lo que ellos provocaron».
En la última pregunta que se hacían entre ellos, pero la formulaba el moderador, incluso Ibarra respondió a por qué los empleados municipales cobran en negro con que «no es negro, son adicionales no remunerativos que dispuso un amigo suyo, Carlos Grosso».
No logró el frentista incomodar a su rival, que al igual que él, llevaba respuestas escritas como ayuda memoria ya que las preguntas las conocían desde el día anterior y ambos dedicaron la jornada a un repaso.
Otro de los pasajes en los que se respondieron -sin mirarse, no permitido-fue cuando Macri aseguró que el Gobierno de la Ciudad gasta «quince millones en publicidad para presionar a periodistas».
«No voy a dejar pasar que las cuentas del gobierno se utilizan para presionar a periodistas, no es mi estilo, quizá sea el suyo», se ofendió el frentista.
Así, Ibarra respondía al paso las críticas de Macri a su gestión, como cuando le retrucó que el ingeniero «dice que duplicará los espacios verdes, que son 1.064 hectáreas, que me diga qué barrios va a demoler», se jactó.
Al final, cuando se leyeron las preguntas de uno a otro, Ibarra quiso que Macri dijera si había estado procesado o perseguido por la AFIP, lo que explicó claramente el candidato y retrucó nuevamente con «chicanas de Ibarra, ni siquiera respetás que 40% de la gente nos votó».




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