Penosa pesquisa de dos periodistas

Política

Resultó penoso hace dos noches observar el presunto reportaje de Ernesto Tenenbaum y Marcelo Zlotogwiazda al comisario bonaerense Julio César Frutos. El interrogatorio se incluyó como parte de un informe sobre la Policía provincial, más exactamente sobre distintos jefes policiales que no pudieron justificar sus propiedades y que, en algunos casos, habían sido removidos. El caso de Julio César Frutos parece distinto: sigue en la fuerza y se prestó con documentación a explicar cómo sus propiedades respondían a los ingresos obtenidos durante sus años de trabajo.

• Información

El dúo periodístico, con mucha información de la propia Policía y de organismos ad hoc -algunos con publicidad en el programa-, trataba de demostrar que la corrupción policial es abrumadora en Buenos Aires, lo cual es cierto, aunque jamás mencionó otras realidades complementarias a ese fenómeno: la Justicia y los políticos. Pequeño olvido: 66 por ciento de la torta. Aun así, interesaron detalles revelados sobre el enriquecimiento escandaloso de algunos comisarios, entre los cuales quisieron involucrar a Frutos (hombre de singular destreza para responder por televisión).

Como cada aporte contra Julio César Frutos, proveniente de investigaciones de «asuntos internos», era cuidadosamente replicado por el comisario, tanto Tenenbaum como Zlotogwiazda comenzaron a ponerse incómodos y agresivos y, de cronista de la tele, pasaron a convertirse en advenedizos inspectores de la DGI, o sea, discutían pequeñeces de la declaración jurada, de cifras insignificantes o mínimas diferencias sobre valuaciones, sin disponer de algún dato sustancial que complicara a Julio César Frutos (tipo la cuenta secreta del ex jefe de policía recientemente renunciado con un sospechoso depósito de 333.000 dólares). Triste rol el de los dos animadores, convincente Frutos, aunque esa exposición documental lo puede salvar a él, pero no a otros altos oficiales de la Bonaerense no complicados únicamente en corrupción.

Lo lamentable fue la tendenciosidad de esta pareja que después presentaba a algunos militares como representantes de la tortura y la persecución, mientras a Miguel Bonasso lo anunciaba como a un inocente candidato a diputado sin siquiera mencionar su paso por Montoneros.

Dejá tu comentario