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2 de mayo 2006 - 00:00

Penoso lobby de la prensa

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Los comentarios que dejaron los columnistas el domingo para un lunes sin diarios, por el feriado, tuvieron buen nivel -salvo en el tema papeleras en Uruguay, donde fueron deplorables- y dejaron elementos de meditación al público en cuanto a los excesos de poder y errores últimos, bastante serios en lo económico del gobierno. Por ejemplo, en una audacia de la prensa, obviamente sólo la independiente, hubo un aporte en cuanto a mostrar que se han creado ahora represores de tipo económico como el nuevo secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como ya estaban los represores políticos del gobierno, tipo el comisario Carlos Kunkel y los garroteadores de instituciones como Horacio Verbitsky, un trío oficial nefasto para la libertad y la democracia en la Argentina. Pero determinada posición de la prensa capitalina en cuanto a defender a rajatablas a la papelera finlandesa Botnia de Fray Bentos en contra de la salud futura de ciudadanos argentinos residentes o visitantes de Gualeguaychú es bastardismo impreso. Hasta «Clarín» -en época de desconcierto interno por la posibilidad de quedar descabezado- se sojuzga groseramente con arreglos espurios al gobierno de Kirchner y mientras lo elogia con desmesura simultáneamente lo ataca por su posición respetable sobre las papeleras en Uruguay en defensa de ciudadanos del país. La angurria de este monopolio de prensa, entonces, por cobrar desde todos lados donde pueda lo lleva sin enrojecerse de vergüenza a arrodillarse ante Kirchner y al mismo tiempo ante la contaminante empresa extranjera Botnia. «La Nación», en cambio, no parece lobbiada por el gobierno y mantiene críticas sólidas a su gestión pero en el caso de Botnia también aceptó la mies para tomar una posición antiargentina.

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No deja de ser penoso en periodismo aceptar ser lobbiado contra la libertad de expresión. Peor si el arreglo se hace con extranjeros en contra de un derecho tan respetable como la salud y el resguardo del hábitat de ciudadanos argentinos en Entre Ríos.

Tengamos en cuenta que desde la prensa independiente reclamamos permanentemente al gobierno y sobre todo al presidente Kirchner respeto por las críticas del periodismo. Pero admitamos que flaco favor le hace a esa causa una prensa fácil de ser comprada. Aunque se trate de derechos inalienables los referidos a la libertad de expresión y correspondan hasta a canallas y delincuentes también hay que ganarse respeto para no tentar ser vulnerados.

Se pueden decir muchas cosas en pro y en contra en este conflicto de los gobiernos de países hermanos. Pero hay dos fallas innegables. De Uruguay negarse a que se conforme una comisión de expertos internacionales que dictamine sobre el grado de contaminación que pueden provocar. No es cierto, como declaró el ex presidente uruguayo Jorge Batlle, que la Argentina también tiene empresas papeleras ( producción de celulosa) contaminantes. Las tiene, sí, pero en ninguna de la decena de plantas similares que funcionan en la Argentina existe un acumulado de producción en un solo lugar de 1.500.000 toneladas por año -con proyecto futuro de elevarla a más de dos millones-como pretenden las empresas Botnia y ENCE, sobre todo la primera que se acopló con proyectos de producción de un millón de toneladas de celulosa a la original española ENCE que por ahora sólo iba a producir 500.000, algo razonable y menos objetable. Pero no 1.500.000 a 2.000.000 a sólo 30 km de los ciudadanos de Entre Ríos residentes en la ciudad de Gualeguaychú ni a 12 de los ciudadanos uruguayos que viven en Fray Bentos. Ocultar esta realidad y tratar de desviar la discusión hacia otro lado crea el bastardismo de prensa, de parte de la argentina y de parte de la uruguaya como si no estuviera afectada también la salud de ciudadanos de ese país. La Argentina también ha tenido una gran falla que no atenta contra la salud de los uruguayos pero sí contra su lógica apetencia de trabajo y un mejor nivel de vida: haber cortado contra todo derecho los puentes con Uruguay. Quizá, sirvió para llamar la atención, hasta mundialmente, sobre el conflicto pero no correspondía.

Anoche se decidió levantar el corte en Gualeguaychú y hoy volverán a funcionar los puentes entre ambos países. Uruguay tendrá entonces que aceptar un informe imparcial de expertos internacionales porque su falla, la carencia de ese dictamen de partes no interesadas, desde hoy será el único obstáculo. Después de liberar los puentes ¿de qué seguirá acusando al país la prensa capitalina envilecida al servicio de la finlandesa Botnia?

Este tema de columnistas argentinos hablando a favor de una empresa y un país extranjero tiene mucha significación. Trascendió que estas «columnas» contra la posición argentina serían usadas por Uruguay cuando tenga que defender su postura ante el Tribunal de La Haya donde va a plantear el caso la Argentina.

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».


La semana anterior este columnista pidió al gobierno algo insólito y más en un hombre de prensa: espionaje de la SIDE para determinar quiénes dirigen la protesta entrerriana contra las papeleras. Esta vez -lobbiado ferozmente-el columnista dice que «es una ceremonia inconveniente» que Néstor Kirchner reúna el viernes gobernadores en Entre Ríos por la contaminación futura porque la mayoría de ellos «se sienten divorciados del conflicto». Es lógico que Van der Kooy se oponga si tanto defiende a la finesa (así la llama) empresa Botnia que quedará totalmente expuesta si se levantan los cortes e insiste en seguir las obras. ¿Cuándo a un conflicto en una provincia se sintieron « divorciados» del mismo los restantes gobernadores? ¿En el terremoto de San Juan en 1944 cuando la solidaridad nacional fue tan grande que en un acto de recolección de fondos de ayuda en el Luna Park se conocieron Perón y Evita? ¿En el terremoto de Caucete, en el de Catamarca hace dos años, en las inundaciones de Santa Fe en el 2003, en las bonaerenses o de Corrientes, en el estallido del volcán chileno Hudson en 1991 que afectó a Santa Cruz? Siempre hay solidaridad y es más que obvio que la haya.

Kirchner puede equivocarse, usar lenguaje inadecuado el viernes, pero convocar a la solidaridad nacional por el riesgo de salud de entrerrianos frente a la posibilidad de un desastre ecológico en la zona no es « inconveniente». Claro, salvo para la prensa comprada. El propio columnista trata de nivelarse, sin conseguirlo: consigna que 3 emprendimientos turísticos en Santa Cruz han sido suspendidos por el riesgo ambiental.

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


Buen análisis sobre las fallas administrativas del gobierno. «La ley de oferta y demanda dejó de existir en la Nación», arriesga con bastante razón. Lo mismo cuando dice «presionan a las empresas y hurgan en cada decisión que se toma en el sector privado». Alrededor de la economía tradicionalmente este columnista se muestra endeble en conocimientos técnicos. «El Estado -dice- no es más transparente que las empresas privadas y muchas veces lo es menos aun». ¡Vaya novedad! habría que acotar. Luego también se vuelve incomprensible cuando dice que el Estado con Kirchner «repite la fórmula de los años '90". Es impreciso porque Kirchner y Menem sólo se igualan en una cosa en temas significativos: ambos gobernaron en épocas de bonanza (por vender las empresas públicas el riojano y por la soja y China el santacruceño). También porque los dos aumentaron extraordinariamente el gasto público sin aprovechar bien tales abundancias externas.

Recuerda con acierto el columnista que el secretario de Transporte compró 500 uniformes para el personal de la nueva línea aérea LAFSA que nunca funcionó, nunca tuvo un avión propio y que sí sirvió para que allí colocaran amigos y parientes del poder como si fueran ex empleados de la cerrada LAPA. Fuera del despilfarro del gasto público Menem fue libre empresa y este gobierno no.Y le gusta no serlo.

Llama la columna dominical «gendarme hecho y derecho» al nuevo presionador de empresas (como Miguel Revestido con José Gelbard en el gobierno peronista desde 1973) el funcionario Guillermo Moreno.

Análisis con aporte de ideas hasta que Morales Solá cae en el «chivo» de incluir loas a la papelera finlandesa Botnia usando prensa argentina. ¿Será «chivo» de editoriales o directo de periodistas? Se tiende a creer que es de empresas editoriales, al menos principalmente. El domingo en «La Nación» no escribió Mariano Grondona pese a que sí estuvo ese mismo día en su programa «Hora Clave» por «Canal 9». ¿No aceptó lobbiarse para Botnia? Quien lo reemplazó, el habitualmente correcto periodista Fernando Laborda, se desvivió en alabar a las papeleras en Uruguay y atacar a la Argentina que se supone su patria. Afirma que «Kirchner descuenta que las plantas finalmente se radicarán». No informa de dónde sacó ese dato que quienes estuvieron en el despacho de Kirchner negarían de plano. Laborda compara la contaminación de dos papeleras produciendo casi dos millones de toneladas de celulosa en base al dañino bióxido de cloro con las aguas del Riachuelo. Aquí están putrefactas, es cierto, no viven ni los peces -como en el Mar Muerto- pero con las papeleras junto a un río Uruguay con poco cauce vivirán menos personas además de peces. Es un poco diferente ¿no?

Por supuesto, como Van der Kooy en « Clarín» también Laborda y Morales Solá critican que Kirchner «nacionalice el conflicto» y dejan entrever que preferirían que hubieran quedado los entrerrianos solos para defenderse. Tienen una segunda coincidencia: dicen que si la Argentina protesta contra la contaminación que afecta a un sector de su población, algo más que lógico, «espantan inversores». No es cierto. Las inversiones en la Argentina están espantadas y no vienen, es verdad, por «los Moyano», por la locura sindical en sacarle al gobierno normas antiempresas hasta descapitalizarlas, porque a la inseguridad jurídica los jueces le agregaron su enojo con el gobierno por el Consejo de la Magistratura castigando laboralmente a las empresas privadas para generar crisis, por la consiguiente inseguridad jurídica, porque los capitales privados no son respetados e inclusive sometidos a precios máximos los productos que generan. Pero ninguna inversión deja de venir porque un gobierno defienda la salud de sus habitantes de contaminaciones de empresas de países ricos que buscan exportar industrias sucias a países más pobres. ¿O el partido Verde alemán, por el cual se suspendió el plan nuclear de ese país, espanta inversiones en otros sectores de la economía?

Dice Laborda -ya lo había dicho su colega la semana anterior- que el gobierno no distingue entre un gobierno (el finlandés) y una empresa privada como Botnia. Ignora algo que está publicado el lunes pasado, inclusive en «Clarín»: el gobierno de Finlandia opera empresas que tienen 40% de capital estatal y actúan interrelacionadas con la Botnia que busca instalarse en Uruguay. Una planta de esa compañía mixta, que produce cloro, estará radicada en Fray Bentos para proveer a la pastera, a la que el Estado finlandés dice no poder persuadir para que entregue información.

Tanto coinciden en favor de Botnia este domingo los dos columnistas de «La Nación» que hasta concuerdan en mencionar el mismo ejemplo como si no hubieran acordado partes a cada uno sobre el material propagandístico similar que reciben: critican con 20 centímetros de diferencia entre columna de uno y columna del otro al actual diputado (ex Carlos Grosso, ex Gustavo Béliz, ex Eduardo Duhalde, ex Patricia Bullrich, ex Mauricio Macri y ahora kirchnerista) Jorge Argüello porque viaja al exterior para gestionar la interrupción del financiamiento internacional a la empresa Botnia para su pernicioso emprendimiento en Fray Bentos. En realidad, Argüello no tiene relaciones y sí sólo una chapa legislativa para gestionar algo así. Se arriesga por la necesidad de reubicarse dentro del oficialismo tras no otorgar su protegido en la Legislatura porteña el voto para salvar a Aníbal Ibarra y corre el riesgo también de ser ex kirchnerista.

Todo es aprovechable localmente en defensade una empresa extranjera. Aparte, ¿Estados Unidos no desalienta financieramente para cuidarse el terrorismo de Al-Qaeda o el lavado internacional del dinero del narcotráfico?

El Banco Mundial y los organismos multinacionales -aun bancos privados- no van a entrar en complicidad con el financiamiento del emprendimiento de una empresa finlandesa contaminante del medio ambiente en países más pobres en desarrollo como no lo haría Botnia contra su gobierno en su propio patria.

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