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En efecto, durante la reunión del Consejo de Seguridad Interior que se realizó el viernes pasado, las principales objeciones al «power-point» que, metódicos, presentaron los funcionarios de Justicia, se originaron en las representaciones de Santa Fe, Córdoba y Neuquén, distritos acaudillados por adversarios del Presidente. Claro, también afloró -como se adelantó en este diario- la pelea por la coparticipación de impuestos, enmascarada en esta otra de la inseguridad. Las excusas son diversas pero, el temor, el mismo: precauciones porque, enmascarado tras el combate al delito o la administración de fondos especiales, Kirchner despliegue una vocación hegemónica que todos dan por segura.
Desde luego, los funcionarios santafesinos no descendieron a este tipo de fantasías persecutorias.Se limitaron a señalar que en el recurso que prevé el plan del gobierno anida una afrenta al federalismo. Y utilizaron un argumento corrosivo para la sensibilidad de Kirchner (no está claro si también para la del dúo Béliz-Quantín): la intromisión en las provincias a través de los municipios fue uno de los ardides de los gobiernos militares para llevar su poder al interior del país.
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