8 de octubre 2001 - 00:00

Por ahora, en Israel descartan intervenir

Jerusalén - Una hora antes del ataque, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llamó a Ariel Sharon para ponerlo al tanto de lo que acontecería, en un gesto que pareció poner punto final a las rispideces generadas el fin de semana por recientes declaraciones del premier israelí.

«Israel reza por el triunfo del Ejército de Estados Unidos y sus aliados del mundo libre», dijo el canciller Shimon Peres en una entrevista con el Canal 2. «Es una decisión muy valiente del presidente Bush y el triunfo de Estados Unidos no será sólo por su superioriad tecnológica sino también por su ventaja moral», añadió.

Más tarde, la ministra de Información, Zipi Livny, se encargaría de aclarar que «Israel está junto a EE.UU. pero no es parte en esta guerra». A pesar de que las autoridades instaron a la gente a permanecer en calma, anoche podían verse en Tel Aviv colas de ciudadanos frente a las estaciones de recambio de máscaras antigases.

Sharon y el ministro de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, reunieron a toda la plana mayor de seguridad del país para estudiar y analizar la situación. En Israel se estima que en esta etapa él quedará fuera del frente de la guerra y que continuará apoyando a Estados Unidos por medio de la entrega de información de inteligencia. Pero esto podría cambiar si entre los blancos a ser atacados por los aliados se incluye en una segunda etapa a Irak o su presidente Saddam Hussein.

Apoyo

Israel juega a «no estar involucrado», pero 58% del público en Estados Unidos está convencido de que los ataques terroristas que se produjeron allí estuvieron relacionados con el apoyo de Washington a Israel en el conflicto con los palestinos. Además, el propio Osama bin Laden puso el dedo en la llaga: «Los palestinos son atacados por los tanques israelíes y al mundo no le importa», dijo en un video divulgado ayer, en el que además llamó a «a expulsar a los infieles de las tierras del profeta Mahoma». Bin Laden podría tratar de perpetrar un ataque terrorista en Israel o contra blancos judíos en el mundo, a pesar de que el portavoz militar, Ron Kitri, dijo que Israel no estaba en peligro debido al ataque».

Las generalmente excelentes relaciones entre Israel y Estados Unidos se habían visto opacadas el fin de semana luego de una declaración de Sharon, quien llamó a EE.UU. y a Europa a no apaciguar a los árabes a costas de Israel. «No seremos la Checoslovaquia del año '38», dijo irritando a la Casa Blanca. Ayer, Sharon se apresuró a retractarse pidiendo disculpas por no haber sabido hacerse entender.

Aunque el mal trago para las relaciones entre ambos países haya pasado, éstas podrían volver a empeorar en caso de que Israel sea atacada, por ejemplo con misiles desde Irak, y quiera reaccionar. Diez años atrás, en la Guerra del Golfo, el régimen de Saddam disparó 39 misiles Scud contra Israel. En esa oportunidad el primer ministro
Yitzhak Shamir no reaccionó. Ahora, Sharon podría comportarse distinto, causando la ira de Washington.

En el mundo islámico, Irak, Irán y Líbano salieron a condenar el ataque de ayer contra Afganistán. En tanto, la Autoridad Palestina, Egipto, Jordania y Siria -acaso a cambio del levantamiento del veto de EE.UU. a su ingreso temporal al Consejo de Seguridad de la ONU-guardaron un silencio muy significativo. Pero a pesar de la cautela de Yasser Arafat, en Israel se teme que Hamas y Yihad lancen una nueva ola de terror en solidaridad con el régimen de los talibanes.

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