ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

24 de abril 2002 - 00:00

Por qué se fue Remes Lenicov

ver más
Finalmente, la presión de distintos sectores hizo que Remes Lenicov presentara su renuncia como resultante de una crisis que estaba en gestación.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La había insinuado el lunes a la noche al reunirse con el presidente Eduardo Duhalde y ayer martes, a la mañana, la concretó. Pero ya en esa reunión del lunes Remes había notado que al Presidente le gustaba la posibilidad de un tipo de cambio fijo. Allí se dio cuenta de que su ciclo concluía.

Duhalde tenía algunos reproches contra su entonces ministro. No le gustaron desprolijidades como poner retroactivamente las retenciones para luego tener que sacar otro decreto -se publicó el lunes en el Boletín Oficial- rectificando. Menos le gustó a Duhalde la idea -que no llegó a concretarse en medidade establecer por decreto de necesidad y urgencia que los jueces debían disponer un «no innovar» en los casos de amparo contra depósitos retenidos en los bancos. Cuando el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Antonio Arcuri, le informó que tal propuesta del equipo económico era absolutamente inviable en cuanto a su legalidad, aumentó la desazón de Eduardo Duhalde no tanto sobre Remes Lenicov sino sobre el equipo que lo rodeaba.

No llegó a asimilar tremenda desprolijidad, más todavía cuando repetidamente le fueron indicando a Duhalde, sin nada de suavidad, que «por menos de algo así fueron presos Menem y Cavallo».

Duhalde vive bastante asustado con este fenómeno que le provoca presidir el país en una crisis tan grave con medidas necesarias que casi siempre lo obligan a ponerse al borde de la ilegalidad en una época en que la Justicia argentina se ha tornado muy casquivana. Que ni el gobierno entienda todavía por qué el juez Julio Speroni ordenó la prisión del ex ministro Cavallo y nadie pueda explicárselo con claridad a Duhalde ha tenido fuerte repercusión -aunque los jueces en sus dislates no lo observen- sobre la política de recuperación de un país en crisis terminal que necesita medidas de gran ejecutividad.

Claro, también tiene culpas el propio Duhalde que se empecina en gobernar en conmoción interna por motivo económico sin estado de sitio. Por mucho menos que los dramas actuales el ex presidente Raúl Alfonsín lo dictó en los años '80. Por algo tan simple como suponer que había «un complot» de parte de la prensa, una ridiculez.

Con estado de sitio Duhalde no hubiera tenido los problemas actuales de buscar retorcidos mecanismos para evitar el «goteo» constante de dinero desde el «corralito» porque suspende las garantías constitucionales y la Corte Suprema tenía que convalidarlo. Claro, para dictar esa medida de excepción se necesitaba la aprobación del Congreso que es más populista y demagógico, en su mayoría, que el propio Presidente.








Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias