Alberto Fernández, el que se va, recibió reproches de Néstor y de Cristina Kirchner de ser demasiado complaciente durante todo el mandato del santacruceño con el monopolio «Clarín». Este año descubrieron que era oportuno lanzar una guerra contra ese grupo, por razones que aún debe explicar el gobierno dado que no se le aplican las normas antimonopolios que ya rigen, y eso distanció más al jefe de Gabinete saliente de la familia. Descubrieron que Fernández era dadivoso en oportunidades comerciales, publicitarias, incluso proveyendo de primicias y noticias para los medios del monopolio.
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Pero en cuanto estalló la pelea, el primero que corrió a buscar amparo en las filas enemigas fue Sergio Massa. Sobre la base de la buena relación que el ex jefe de la ANSeS y hasta ahora intendente ha tenido con ese conglomerado, Massa intentó llegar al zar del monopolio, Héctor Magnetto. Logró entrar sólo al despacho de su segundo, Jorge Rendo, con quien renovó los lazos que ahora, como jefe de Gabinete, intentará mantener. Eso explica que ayer dedicase la mayor parte del día a atender a los medios del grupo «Clarín», en detrimento de otros a los que les negó notas y reportajes.
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