7 de agosto 2003 - 00:00

Promete Macri bajar impuestos 15% si gana elección contra Ibarra

Mauricio Macri instaló ayer la campaña electoral de la Capital Federal en un eje novedoso al anunciar que, si le gana la pelea al reeleccionista Aníbal Ibarra, promoverá una baja de impuestos de 15%. El debate obliga al actual jefe de Gobierno a explicar de nuevo cómo gasta el dinero de los contribuyentes y a justificar bolsones de dispendio en el presupuesto. Ibarra respondió con una exposición de lo que, dice, hizo en su gestión al cumplir en la víspera tres años en el cargo que busca retener. La campaña entra también en su etapa más estridente, cuando faltan 17 días para los comicios; por caso, Macri e Ibarra disputan espacios para actos de cierre, y el empresario ya le ganó de mano al quedarse para la última fecha con el Luna Park.

Los candidatos porteños continuaron sus frenéticas campañas. Aníbal Ibarra festejó ayer sus tres años de gestión y dejó un hueco en la agenda para recibir a Alfredo Alcón. Mauricio Macri prometió temprano una rebaja de impuestos y luego habló ante un auditorio de hipoacúsicos por lo que necesitó una intérprete para hacerse entender.
Los candidatos porteños continuaron sus frenéticas campañas. Aníbal Ibarra "festejó" ayer sus tres años de gestión y dejó un hueco en la agenda para recibir a Alfredo Alcón. Mauricio Macri prometió temprano una rebaja de impuestos y luego habló ante un auditorio de hipoacúsicos por lo que necesitó una intérprete para hacerse entender.
La pelea desde los paredones, de Aníbal Ibarra y Mauricio Macri sumó ayer escaramuzas en otros dos rubros: entraron en la carrera de ofertas electorales y, en paralelo, inauguraron un duelo táctico por lugares, fecha y despliegue para los actos de cierre de campaña.

Sin desatender sus usuales pasiones blasfemas y cuando todavía no hay definición sobre el manoseado debate entre candidatos, Ibarra y Macri entraron ayer por cuerdas separadas en el tramo final de la campaña voceando anuncios y promesas para seducir votantes.

El jefe de Gobierno copó la Legislatura para detallar el balance de sus tres años de gestión y aprovechó ese show, rodeado de sus fieles, para anticipar las líneas de lo que propone para su eventual segundo mandato. Juramentó, por caso, empujar la reforma política pendiente.

Con escolta oficial -estuvo todo el Gabinete, y Roberto Feletti, titular del Banco Ciudad- Ibarra detalló su colección de «logros»: enumeró la normalización financiera de la Ciudad, la apertura de fiscalías barriales, y la puesta en marcha del Presupuesto Participativo, entre otros puntos.

En el capítulo promesas, incluyó las obras de remodelación del Hospital Elizalde -ex Casa Cuna-, la ampliación de la red de subtes -en las líneas A y B- y mejoras en el Ferrocarril Sarmiento.

Macri, en tanto, reunió a la prensa para formalizar la primera de una serie de propuestas: una rebaja impositiva de 15% (ver nota aparte). La ronda continuará hoy en un hotel céntrico con la presentación de su Plan de Seguridad que diseñó junto a Eugenio Burzaco.

Un incremento a $ 150 millones de pesos del presupuesto de seguridad -hoy advirtió es de $ 13 millones-, crear una policía comunal y derogar el Código de Convivencia Urbana son tres de los ítem que tiene agendados el candidato de Compromiso para el Cambio para hoy.

En paralelo al alboroto declarativo y la guerra de afiches,
Ibarra y Macri seguirán en los próximos días desglosando planes, programas y demás «papers» en forma escalonada, recorriendo el abanico de temas que presumen importan a los votantes.

Al margen, los logísticos de cada lado, entraron en
una disputa sorda sobre los actos de cierre de campaña. Como se sabe, la veda electoral comienza a regir el jueves 21 a la medianoche y ese día es el último permitido por ley para que los candidatos expongan despliegue y color.

Cada comando comenzó a perfilar preferencias y «reservar» escenarios lo que generó un cortocircuito en ese rubro. Entre otras opciones,
Ibarra evaluaba cerrar en el Luna Park el atardecer previo a la veda, pero cuando mandó a sus delegados se enteró que Macri le había ganado de mano.

El presidente de Boca, que todavía no decidió dónde hará su show central antes de la elección,
alquiló «por las dudas» el Luna para el jueves 21 y le arrebató esa opción al frentista que ahora comenzó a manejar como alternativa despedirse en Obras Sanitarias.

De todos modos, tanto
Ibarra como Macri, tendrán varios cierres. El jefe de Gobierno, por caso, abre el circuito el 14 de agosto en Costa Salguero -reducto preferido del menemismo- ante 2.500 dirigentes de uno de sus sublemas, el Partido de la Ciudad que capitanea Jorge Giorno.

Después será el turno del resto de las boletas que lo apañan. Con
Miguel Bonasso y su partido de la revolución lo hará el miércoles, en microestadio a definir, con una asamblea popular, quizá un espectáculo musical y posiblemente la presencia de Néstor Kirchner.

Fuerza Porteña, la boleta oficial, clausurará el 21, pero formato, hora, lugar y sobre todo asistentes -debería estar
Elisa Carrió y, si no, Kirchner al menos su ladero porteño, el jefe de Gabinete Alberto Fernández- aún no fueron definidos.

Macri planteó también una seguidilla de cierres para sumar los aportes de cada una de las cuatro listas que lo empujan y aunque reservó el Luna Park no se descarta que se pueda aspirar «a algo más grande».
La duda es si se animará a un megaacto en la Bombonera.

Los demás candidatos también perfilaron su juego:
Patricia Bullrich prepara su acto para el miércoles o jueves anterior a la elección y está rastreando un teatro o centro cultural para darle un tono moderado, opuesto a la clásica puesta en escena partidaria.

Y el radical
Cristian Caram optó por el formato de caravana: largará con varias columnas llegadas desde distintos puntos de la ciudad para concentrarse frente a la Jefatura de Gobierno y ahí, al aire libre, encabezará un mitin como coronación de su campaña.

La reducción anunciada por Macri, según señaló, tiene como base
«estudios serios sobre el presupuesto hechos por nuestros equipos técnicos» que previeron cómo compensar la pérdida de ingresos que implicaría la baja de impuestos y tasas, calculada por Macri en 110 millones anuales.

Indicó que ahorrará
«40 millones» a través de la eliminación de contratos a los «ñoquis políticos», locaciones de obras «truchas», consultorías o «asesorías inútiles o fantasmas», y 30 millones con la baja de los precios en los insumos que compra la Ciudad.

Además, según la estimación de los técnicos de Compromiso para el Cambio, se aumentará en 20 millones la recaudación de Ingresos Brutos mediante una mecánica para reducir la evasión fiscal, mientras otros 20 millones ingresarán como adicional por la misma reducción de impuestos.

«La rebaja impositiva será un fuerte incentivo para estar al día con los compromisos tributarios»,
explicó el candidato que anticipó, además, que premiará a los contribuyentes «cumplidores».

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