En un mundo tan competitivo, donde cada inversión externa es un logro, los países que intentan promocionar sus virtudes y posibilidades promocionan lo mejor que tienen. Tratan de llamar la atención, obtener confianza. No mostrar sus harapos, ni miserias del pasado. Por tres días, a partir del próximo 26, una amplia delegación argentina visitará Sudáfrica. A su frente va el canciller Jorge Taiana, lo siguen funcionarios de otras dependencias del Estado y empresarios medianos y pequeños. Es decir, el viaje tiene un alto componente comercial, pero como es su costumbre, Taiana se dedicará a hablar de derechos humanos. Lo hará en el marco de un seminario y la inauguración de la exposición «Imágenes de la memoria», que se presenta en Pretoria.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La exposición ya es conocida entre nosotros, la presentó la organización Memoria Abierta bajo la dirección de Patricia Valdez en el Palacio San Martín, en julio del año pasado, con un discurso del canciller. La muestra intenta reflexionar sobre «el desafío de preguntarse por los ideales y las luchas que impulsaron a una generación a la participación política» y «también... analizar los proyectos políticos que buscaban un cambio estructural -algunos de los cuales incluían la lucha armada- y las formas de militancia que se pusieron en práctica para producirlo». En la ocasión, seguramente como ocurrió en el pasado, se levantarán paneles con fotos de los años violentos, cartas de presos políticos, respuestasde los organismos oficiales a las denuncias por desaparición y comunicaciones del exilio. Como es costumbre, los sudafricanos recordarán en la ocasión que el «apartheid» terminó hace un poco más de diez años. Y que el primer presidente que sucedió a Frederick de Klerk fue Nelson Mandela, quien pasó veintisiete años en prisión, aunque no le impidió decir el día de su asunción, ante los más ilustres mandatarios, que «llegó el momento de curar heridas» y hablo de «unión nacional» (término que reiteró varias veces) en un país «desgarrado por viejos odios y violencias». También habló de «no salir de la pobreza a cualquier precio».
Al margen de este recordatorio de las penurias argentinas, los funcionarios de los dos países intentarán hablar del futuro. Se sabe que funcionarios del Ministerio de Defensa integrarán la delegación. No está en ellos hablar de la «memoria», sino sobre las misiones de paz, cooperación internacional y misiones conjuntas. Habrá también un repaso de la agenda bilateral, donde el comercio y las inversiones son dos cuestiones importantes, dentro de la comisión bilateral (BICSAA) que se firmó en Nueva York, en el marco de las Naciones Unidas, en 2005.
Los sectores principalmente convocados fueron: alimentos, productos químicos, farmacéuticos, plásticos, cueros, calzados, textiles, maquinaria agrícola, turismo, transporte e infraestructura. Tampoco estará ausente la minería, una actividad que los sudafricanos explotan con tecnología de punta: ofrecerán «know how», pero los argentinos pedirán inversiones. Lo mismo que el turismo, el intercambio científico y la cooperación nuclear.
El encuentro argentino-sudafricano se da en medio de dos hechos que hablan del interés de algunos capitales sudafricanos en posicionarse en la Argentina. Uno es la instalación del Standard Bank luego de comprar el Boston con la participación minoritaria de dos grupos argentinos, los Werthein y los Sielecki. El otro, según el Informe Semanal de Medios (ISM 154), es la presencia del grupo Naspers en el Grupo «Clarín». De acuerdo con el informe, el cambio societario en «Clarín» es más importante de lo que se sospechaba: «Los sudafricanos de Naspers entrarían comprando 18% de Goldman Sachs y 10-11% de Noble-Magnetto (Domino SA)». E informa, además, que «en Wall Street dicen que el monto del negocio global oscila los 900 millones de dólares». Naspers es un grupo con enormes inversiones en medios de comunicación gráficos y electrónicos, cuyo «core business» es la TV paga ( cable). Lo que no dice ISM, es que para el mundo de los negocios Naspers aparece con una importante presencia de capitales de origen «boer». En otras palabras, holandeses. Pero ésas son sutilezas del mercado.
Dejá tu comentario