Se va definiendo el perfil de la investigación del affaire de la cocaína en España. Cambió de opinión el juez Carlos Liporace y ahora analiza más seriamente la posibilidad de llamar a declarar a funcionarios del gobierno. No al presidente Néstor Kirchner, pero sí a un funcionario influyente en el gobierno como es el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, que tenía autoridad sobre la empresa Southern Winds, como reconoció el presidente de esa línea aérea, Juan Maggio. También citaría a declarar a los organismos de seguridad para determinar si con sus conductas facilitaron las maniobras de contrabando por el aeropuerto de Ezeiza. Ese es un aspecto de la investigación; el otro tiene como blanco las rutas de Southern Winds. La empresa, que es subsidiada por el Estado, volaba con aviones vacíos de Córdoba a Tacna, una ciudad peruana cercana a Bolivia, y Liporace desde ayer investiga ese destino de SW. Ayer fue puesto en funciones el nuevo jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Eduardo Augusto Schiaffino. El saliente, Carlos Rohde, fue muy crítico en su discurso de despedida con la decisión del gobierno de echar injustamente a aviadores que no tuvieron ninguna responsabilidad en el tráfico de cocaína a Madrid.
Circunspectos, los altos oficiales de la Fuerza Aérea y el ministro José Pampuro al asumir como nuevo jefe Eduardo Schiaffino (izq.) en polémico reemplazo de Carlos Rohde (der.).
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El oficial saliente aprovechó el acto de asunción de su sucesor en el edificio Cóndor para expresar su malestar y el de la fuerza por la medida presidencial. «Siento Informate más
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