Un grupo de dirigentes de la comunidad judeo-americana encabezados por el presidente del American Jewish Congress se reunieron ayer con Daniel Scioli en el Senado (habían almorzando antes con él y venían de un encuentro en la Cancillería) para interiorizarse de la situación nacional en materia de seguridad y economía. Las preocupaciones giraron en torno de la investigación por los atentados a la AMIA y Embajada de Israel, la protección que se brinda a la comunidad frente a las alertas de posibles actos terroristas en el mundo. El mayor tramo de la reunión se la llevó la discusión por el creciente aporte de fondos que deben hacer para sostener la colectividad en el país.
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Para el encuentro fueron convocados al Salón Gris del Senado el mendocino Raúl Baglini y la salteña Sonia Escudero ya que la cuestión era cubrir representantes de los principales bloques.
La primera impresión que tuvieron los senadores, fue que Maurice Sonnenberg, miembro de Bear Stern & Co y de la Presidential Foreing Policy Commission, sabía más de seguridad « que el propio Colin Powell», según comentó luego Baglini.
• Seguridad
Los invitados, encabezados por Jack Rosen, presidente del American Jewish Congress y fuerte inversor en el área de telecomunicaciones, comenzaron exponiendo sus preocupaciones en materia de seguridad, no sólo sobre las sedes de la comunidad judía en la Argentina, sino también en otros países de Sudamérica.
Se discutió entre los presentes la inviabilidad de conseguir más datos sobre los atentados en la Argentina en los registros y archivos oficiales, más allá de lo que ya fueron abiertos e incluso los visitantes comentaron las experiencias con las investigaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Terminado el capítulo seguridad, los representantes del American Jewish Congress pasaron a otra preocupación: la estabilidad económica.
Stuart Sundlum, Harvey Affa, Vivien Weissman, todos integrantes de Jewish Congress, y Len Blavatnik, uno de los socios controlantes de TNK, la mayor petrolera rusa asociada con British Petroleum, le explicaron a Scioli, Escudero y Baglini, la situación de la colectividad judía en la Argentina. « Aquí reside la quinta colectividad del mundo. Hay familias que se han dividido por la crisis. No queremos hijos separados de sus padres», comenzaron.
Pero después aportaron un dato más que interesante: hasta la crisis de la devaluación, la colectividad judía en la Argentina había aportado al sostenimiento de familias en el exterior. Es decir, había un flujo de fondos desde el país hacia otros países. Ahora la situación se ha revertido -de hecho ya existían informes sobre la inmigración a Israel por el empobrecimiento de familias argentinas de la colectividad judía- y las organizaciones internacionales deben colaborar con fondos para sostener a esas familias aquí.
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