Dos personajes conocidos por su desesperación de difusión mediática, por sus tradicionales exageraciones, por sus frustraciones, por el afán de revindicación, dado que sus pares no los quieren precisamente por sus excesos de poder. El juez penal de instrucción Sobre el otro,
Frente a ellos, los calmos y normales no intervienen porque la picardía de aquellos frustrados es hacer un Big Bang a partir de cualquier hecho que caiga en sus manos. De un hecho real y de sus personalidades hay un paso para llegar a la repercusión pública, que pareciera que es lo que busca. No lo dice sólo este diario. Otro juez de instrucción,
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