Sorprendió ayer la dureza del Vaticano al respaldar y ratificar en su función al obispo castrense Antonio Baseotto, a despecho del pedido de renuncia hecho por Néstor Kirchner el mes pasado. Fue a raíz de la desafortunada elección de un pasaje bíblico para responderle al ministro de Salud por la despenalización del aborto. La respuesta de la Iglesia fue oficial veinticuatro horas después de que la Conferencia Episcopal se pronunciara unánimemente en contra del aborto y de la aprobación del Protocolo contra la Discriminación de la Mujer que está a consideración del Senado. Lo apoya el gobierno, pero lo rechaza el PJ. Es otro traspié del Presidente frente a sus enojos de los últimos tiempos con este obispo, con la Shell, la Fuerza Aérea y el FMI.
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