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8 de agosto 2007 - 00:00

Silencio oficial por broma contra judíos

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Los ataques y burlas de Hugo Chávez a la comunidad judía pesarán negativamente en la relación de esa colectividad con la pareja presidencial: según pudo recoger este diario, cayó muy mal en la dirigencia comunitaria que un mandatario extranjero se burlara de ciudadanos argentinos (en este caso hebreos) y que Néstor Kirchner y su esposa permanezcan en silencio dos días después del hecho.

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Para no cometer una injusticia con el matrimonio, debe decirse que tampoco se escucharon voces desde la oposición denunciando esta ofensa a compatriotas, como si persistieran atávicas dudas entre los políticos argentinos de que se estaba ofendiendo a compatriotas que profesan otra fe.

  • Candidatura

  • Tampoco dijeron nada de la proclamación de Cristina de Kirchner como futura presidenta que hizo Chávez. Tomas de partido similares en los procesos electorales de Perú, Ecuador y México le valieron al bolivariano avalanchas de críticas y ataques por parte de los políticos que él no había ungido. Aquí no sucedió.

    El presidente venezolano les «recomendó» a los judíos argentinos «no enojarse porque es malo para la salud», una advertencia que incluso podría leerse como una amenaza velada, dados sus vínculos con Irán, país al que la Justicia argentina sindica como organizador del atentado contra la AMIA. También dijo de ellos, parafraseando a Jesús en la cruz: «Jesús perdónalos, no saben lo que dicen».

    Ante estos ataques de dudoso gusto y mala intención, Kirchner y la senadora Cristina de Kirchner guardaron el más absoluto silencio, cuando habría correspondido algún tipo de respuesta. Después de todo, era el presidente de un Estado extranjero atacando a ciudadanos argentinos, en territorio argentino y como huésped del gobierno.

    Tras un año con más bajos que altos en su relación con la comunidad judía, los Kirchner habían logrado recomponerla con el solo trámite de prometer que el Presidente denunciará públicamente a Irán y lo responsabilizará por el ataque terrorista contra la sede de AMIA. Eso los habilitó para concurrir al acto anual en Pasteur y Viamonte, algo que el año anterior no habían podido hacer; sabían que Kirchner sería acusado de inacción en la investigación del atentado.

    Esa promesa es a plazo fijo: la misma debería cumplirse el próximo 25 de setiembre, cuando Kirchner hable ante la Asamblea de las Naciones Unidas. La oportunidad para el mandatario, afecto a gestos y símbolos, será única: no sólo lo escucharán mandatarios de todo el mundo sino que quien lo anteceda en el atril será el propio Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán.

  • Difusión

    La promesa de atacar a la república islámica se la hizo Kirchner a un grupo de familiares de las víctimas del atentado, algunas semanas antes del acto del 18 de julio pasado. Uno de ellos, Sergio Burstein, la hizo pública; el mismo Burstein fue quien durante el último fin de semana criticó la visita de Chávez por sus vínculos con Teherán y admitió «no entender por qué la Argentina hace negocios con un estado que apoya a Irán». Ayer el grupo que integra se llamó a silencio, lo mismo que las autoridades de la comunidad judía.

    De todos modos, no parece probable que en la ONU el Presidente vaya a fondo contra ese país: en el último acto de AMIA se le volvió a reclamar la ruptura de relaciones con Teherán, algo que obviamente no tiene en sus planes hacer.
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