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El auto suele prestarlo un afiliado del PS para tareas proselitistas: ya lo utilizó La Porta cuando compitió por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad en 1996. Ahora, el vehículo debe cumplir un itinerario más exigente, similar al que recorrió Bravo en 1989, cuando fue ladero del desaparecido Guillermo Estévez Boero en la dupla de la Unidad Socialista. Bravo prefirió dejar en su casa del barrio metropolitano de Saavedra el Taunus '73 que necesita más que un cambio de aceite para salir a las rutas del país.
Para juntar votos, el veterano docente (77 años) no sólo necesita de un medio de transporte: tendrá que diferenciarse de Elisa Carrió, quien disputa la misma franja del electorado «progre».
Es posible que Carrió les reste votos con su sello, pero lo que parece más probable es que el PS erosione las chances de la legisladora del Chaco en las urnas. Por la sencilla razón de que los socialistas tienen un mercado cautivo de disciplinados votantes que les garantizan un piso de 140 mil votos, lo cual les permite lograr -cuanto menos-una banca de diputado nacional en Capital Federal.
En una eventual segunda vuelta, si es que Lilita alcanza esa instancia, se descuenta que Bravo y sus amigos dejarán a un lado las desavenencias recientes (consecuencia de que no se los consultó sobre la plataforma del ARI y de aquellos que desataron la ira de Carrió con un proyecto para despenalizar ciertos casos de aborto), y apoyarán una opción de centroizquierda como la de su ex aliada.
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