Solá busca una alianza con sello propio con Kirchner y Duhalde
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Felipe Solá se abraza con Osvaldo Mércuri ayer en la sesión donde el lomeño logró su reelección como jefe de Diputados, sillón que el gobernador quiso, pero no pudo, para un ladero suyo.
•Ironía
- Osvaldo, te agradezco la invitación. Voy a estar ahí, arrancó Solá, respondiendo una nota formal que el hombre de Lomas de Zamora hizo mandar a Casa de Gobierno avisando sobre la sesión preparatoria.
- Sería muy importante, respondió Mércuri, sorprendido, y le ofreció hablar durante la ceremonia a pesar de que eso implicaba romper el protocolo, riguroso en los papeles pero amoldable a las necesidades.
Y así fue. Ayer, pasado el mediodía, el gobernador apareció por la Cámara baja bonaerense, rodeado de todos sus ministros, y con la compañía de Graciela Giannettasio, que desde el miércoles próximo mandará en el Senado.
Un día antes, Solá había tomado una actitud parecida, al asistir a la entrega de diplomas a intendentes bonaerenses electos el 14 de setiembre. Pero no salió como lo había previsto: Manuel Quindimil, el jefe de Lanús, le hizo un desaire y se fue enojado del acto.
•Encantamiento
Por eso, ayer en Diputados, la organización preparó una foto con Solá sentado entre Giannettasio y Hugo Curto, jefe de Tres de Febrero, que aunque menos ostentoso también había incomodado al gobernador en el Teatro Argentino cuando ni lo saludó al recibir su diploma.
Esta vez todo salió como estaba programado: Giannettasio, Mércuri, Curto, Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Antonio Arcuri (que el martes asumirá como vice del Senado), además de Sergio Massa (ANSeS) y Ricardo Gutiérrez (Migraciones), secundaron a Solá en el «ring side» legislativo.
Y, sobre todo, no hubo saludos negados ni salidas estruendosas.
Dijo Solá: «Mi presencia aquí es una muestra de humildad, porque en los próximos cuatro años los necesitaré a todos, a quienes apoyen y a quienes se opongan con argumentos válidos». Enfrente estaban aquellos a los que días atrás les prometía el escarnio.
Dijo Mércuri: «Le agradezco su presencia a Felipe Solá, que no dudó en asumir la responsabilidad de devolver a la provincia la paz y la tranquilidad perdida en días aciagos». A metros, lo aplaudía el gabinete en pleno del bonaerense, hasta horas antes irreconciliables.
Anoche, un ladero de Solá, explicaba el porqué del encantamiento sorpresivo. «No somos suicidas: peleamos por la Legislatura y no logramos lo que queríamos. Pero ahora está claro que lo que pretendemos es gobernar y tenemos que trabajar con el Parlamento. Esperemos que lo que se dijo se cumpla».
Del otro lado, un duhaldista de Diputados, aportaba: «Es un gesto de Solá y nosotros lo vamos a ayudar. Para empezar, es importante. Pero vamos a ver cómo sigue esto».
Son referencias entendibles: más de una vez, Duhalde y Solá negociaron las caricias, pero, por un motivo u otro, al rato estaban otra vez mostrándose los dientes. Es lo que ocurre en los matrimonios por conveniencia.



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