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27 de marzo 2007 - 00:00

Solá hizo desfilar ante Scioli a intendentes que le responden

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Daniel Scioli, junto a Felipe Solá escuchó reclamos de intendentes que responden al actual gobernador.
Inesperada, la secuencia funcionó como un anticipo de lo que, a la vuelta de octubre, podría esperar a Daniel Scioli: mostró a un grupo de cincuenta vecinos, furiosos, reprochándole a Felipe Solá por su decisión -ahora congelada-de «mudar» un basural al pueblo de Brandsen.

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Ese incidente, entre gritos, amenazas y amagues de golpes (ver nota aparte) convirtió lo que se programó como rito de veneración de caciques al vice/candidato en una aproximación, descarnada, a los riesgos y costos que acarrea gobernar la provincia de Buenos Aires.

Es más: el expediente Brandsen quedó suspendido y deberá atenderlo el próximo gobernador, quizá, Scioli, quien ayer -antes de que estallen las agresiones-le prometió a los vecinos que protestaban contra Solá recibirlos la semana próxima en el Senado.

  • Objetivo

  • El plan era otro. Solá pretendía mostrar que, aun sin chances de reelegir, conserva una cuota nada despreciable de poder en el campamento bonaerense que se refleja en un armado político, de signo K, que integran unos cuarenta intendentes de toda la provincia.

    Detrás de la maniobra estuvo, visible, la mano de Florencio Randazzo, promotor de preservar ese bloque con base territorial que alguna vez se autoidentificó como «felipista» y ahora, por razones nada misteriosas, prefiere llamarse kirchnerista a secas.

    Ese fue, justamente, uno de los tips de la cumbre que en un hotel platense, durante casi dos horas, mantuvieron Scioli, Solá y 42 jefes comunales. Los detalles:

  • Scioli apareció escoltado por su hermano «Pepe» y el diputado porteño, Alberto Pérez, a quien designó como su enlace con sus dirigentes de la provincia. Un clásico: escuchó -fueron rotando los discursos de casi 30 alcaldes-más de lo que habló. A su turno agradeció a Solá, repitió su rap elogioso sobre Kirchner y halagó a los intendentes: «Los gobiernos locales son esenciales, por eso voy a recorrer los distritos uno por uno» dijo y contó que hasta ahora visitó 80 de los 134: «luego de completar todos, voy a hacer un segundo recorrido» prometió.

    Evitó, en todo momento, mostrarse como un gobernador electo cuando todavía faltan meses para los comicios.

  • Solá, que estuvo con Randazzo, Mario Oporto y Jorge Varela, actuó como anfitrión: hizo la presentación del encuentro y respaldó, una vez más, la postulación de Scioli como gobernador. «Creo que va a saber continuar lo que nosotros pusimos en marcha» dijo. Tres semanas atrás, el gobernador enfureció cuando Scioli participó de un encuentro del PJ bonaerense. Con la reunión de ayer en La Plata, más allá de los accidentes en el ingreso al hotel, Solá creyó compensar aquel ladeo hacia el peronismo ortodoxo.

  • Considerados con Solá -fue, en definitiva, quien los convocó y ordenó como bloque interior para pulsear contra «el conurbano»- los jefes comunales elogiaron avances en materia de descentralización y policía comunal pero, unos con más culpa que otros, se detuvieron en una aclaración que no es ociosa: se declararon kirchneristas. Puede parecer una obviedad pero no lo es: Solá planificó la cumbre como una cita de Scioli con el felipismo, es decir el espacio que capitanea el gobernador.

  • Más allá de ese matiz -que revela las diferencias de enfoque y de estrategia entre Solá y Randazzo-Scioli escuchó un solo libreto en cuanto al respaldo. «Se le transmitió nuestro apoyo sin condicionamientos» contaron ayer desde La Plata. Fue lo que interpretó también el vicepresidente. O, al menos, lo que tradujeron como dato relevante sus operadores.
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