Kirchner también habló, en explícito respaldo a la novel funcionaria, y ante las dudas que siguen provocando muchas de las medidas que adopta su gobierno, se despachó con un juramento:
Recalde, que asistía a la segunda ceremonia consecutiva en la Casa de Gobierno, vistiendo democráticos e informales pantalones vaqueros -el acto anterior fue en el salón Blanco por los planes Jefas y Jefes de Hogar (ver nota aparte)-, no se despegaba del celular. Y el diálogo que mantenía en voz alta era más que significativo:
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