3 de septiembre 2003 - 00:00

Taleb, de Entre Ríos, embajador en Cuba

Si hay sesión en el Senado, tomará estado parlamentario el pliego que envió anoche el gobierno para designar al nuevo embajador en Cuba. El candidato es el fruto de un acuerdo entre Néstor Kirchner y el candidato a gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti. Si logra la semana que viene la aprobación, será el primer embajador político peronista de esa provincia. Se trata de Raúl Abraham Taleb, un cientista político que hace doce años es diputado provincial y que en marzo de 1976 era estudiante del Instituto del Servicio Exterior -la escuela que forma a los diplomáticos profesionales-y le aconsejaron que se fuera del país porque un informe de inteligencia de la Armada había salido «negativo».

Taleb
, un soltero de 51 años, es nativo de Diamante, el mismo pueblo donde nació el hoy candidato santafesino a gobernador Jorge Obeid. En aquella época, el ingeniero Obeid comandaba la Regional 2 de la JP montonera. Taleb relató anoche a este diario que había militado como estudiante en Córdoba en la Regional 3, pero sin participar en acciones violentas. «Me persiguieron por portación de apellido; hay familiares míos que estuvieron 7 años presos, y también por ser del pueblo de Obeid

La Embajada en Cuba fue el destino que encontraron para Taleb, un socio político de Busti -que ayer estuvo en su provincia con Kirchner-, como respuesta al pedido que había hecho el senador de la embajada en el Uruguay. Lo venía pidiendo desde la época de Adolfo Rodríguez Saá con el argumento del « antecedente Perette», que un entrerriano debe ocupar esa legación diplomática.

• Compromiso

Lo pidió de nuevo a Kirchner, quien le explicó a Busti que tenía un compromiso con Felipe Solá para mantener en Montevideo al sanisidrense Hernán Patiño Meyer. Rafael Bielsa pidió conocer a Taleb, se lo presentó a Jorge Taiana (h) y se barajaron varios destinos como Ecuador, Perú y Cuba.

Esta embajada tuvo varios candidatos. El primero de ellos fue el banquero cooperativo Carlos Heller, a quien se lo ofreció el mismo Kirchner al propio Fidel Castro cuando éste visitó el país para su jura. «¿Un banquero? No me gusta», se despachó el extravagante dictador.

Cuando Bielsa se asentó en la Cancillería le propuso al Presidente otro nombre, el del escritor chaqueño, ex frepasista y opinador profesional Mempo Giardinelli. No gustó en Olivos y el cultor del «puro cuento» (nombre de una revista dedicada a ese género que se convirtió también en una fuente de recursos económicos de Giardinelli) se quedó en la vida civil.

Taleb
terminó elegido para el cargo por su amistad con Busti, hombre con quien quiere tener buenas relaciones Kirchner porque le asegura diputados para su proyecto legislativo y el apoyo desde una liga peronista si llega a ser gobernador. También por su militancia en la JP de los '70 y su pertenencia a una de las familias fundadoras del peronismo en Entre Ríos.

Ha sido empresario de la TV privada en su provincia y como licenciado en ciencias políticas conoce Cuba y es autor de una tesis sobre integración continental donde desarrolla hipótesis sobre cómo debe ser la relación entre la isla y los Estados Unidos.

Eso lo convierte en casi un experto,algo que no tuvieron los últimos embajadores en Cuba, el entonces menemista
Jorge Telerman o el radical «Buda» Torres Abalos, que abandonó la embajada sin dejar reemplazante. Fue cuando su gobierno (el de Fernando de la Rúa) condenó la tiranía de Castro en la ONU y Fidel le respondió con el mote de «lamebotas». Desde entonces las relaciones entre La Habana y Buenos Aires habían sino sólo a nivel de encargados de negocios.

La semana que viene
Taleb va a examen ante los senadores de la comisión que preside su amigo Busti (Acuerdos); aunque lo esperan con una sonrisa deberá pergeñar una agenda, a la cabeza de la cual figuran derechos humanos y la vieja deuda de Cuba con la Argentina que se remonta a 1973 y que en la era Alfonsín se calculaba ya en los $ 3 mil millones de dólares.

Dejá tu comentario

Te puede interesar