El hiper despliegue que el kirchnerismo, en sus múltiples vertientes -intendentes, piqueteros, «sin techo» y hasta radicales-, prepara para el 1 de marzo, cuando el patagónico pronuncie ante el Congreso el que podría ser su último discurso presidencial, aportará un dato nuevo en materia de cotillón político: al clásico muñeco de un pingüino que suele acompañar los grandes actos oficiales, se le sumará este jueves el muñeco de una pingüina que además de labios resaltados por el rouge, largas pestañas y formas combadas, mostrará una banda presidencial cruzándole el pecho.
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