Jorge Telerman se ha dispuesto retomar la actividad oficial, pero ayer, aun se retrajo a esa exposición, cuando faltó por la mañana al acto por el día de la Ciudad de Buenos Aires, que se celebra en coincidencia con la segunda fundación del distrito. Raro, refleja quizá su ánimo ese faltazo a evocaciones a las que ha solido entregarse con entusiasmo y hasta histrionismo. Por la noche, sin embargo, participó de un programa de TV desde donde se quejó de lo que consideró «muchas casualidades» en su contra durante la pasada campaña electoral, las cuales adjudicó al gobierno. Pero ese ánimo no le ha impedido, al jefe de Gobierno, mantener firme una disposición a sus ministros: que no participen de actos en apoyo a Daniel Filmus, ni a Mauricio Macri.
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Esa regla no la quiso romper ayer la ministra de Derechos Humanos y Sociales, Gabriela Cerruti, quien, como Telerman, también pegó el faltazo. No fue a una recorrida por la Villa 14, conocida como Ciudad Oculta, en la Capital Federal.
La funcionaria más que hacerle un desplante al ministro de Educación, debió hacércelo a su amiga Hebe de Bonafini, quien convocaba a ese acto de autoconstrucción de viviendas (un impulso de Telerman y Cerruti, precisamente) e invitó a la ministra para que participe, tratándose de una gestión de su área.
Reproche telermanista
Pero Cerruti todavía carga con el reproche del entorno telermanista que no le ha perdonado aún que fuera la primera en salir a apoyar al candidato a jefe porteño del gobierno al que culpan de la derrota de Telerman y de una campaña que suponen persecutoria. Tampoco la ministra quiso ayer mortificar a Telerman pidiéndole un permiso que podría agravarle las heridas.
De todos modos esa funcionaria, que ya es legisladora electa, piensa compartir alguna foto con Filmus la semana próxima, pero como parte de su agrupación política Nuevos Aires.
Para la semana que viene también está programada una reunión de gabinete, que espera Telerman sea en un clima de mayor tranquilidad que la anterior, cuando se discutió la posición ante el ballottage que el jefe de Gobierno dispuso imparcial.
Otra disposición que dio Telerman a su gabinete, tras la derrota electoral del 3 de junio, es que continúen con los planes que tienen en marcha. Piensa dejar inaugurado -antes de entregar el cargo- el Parque de la Memoria en la Costanera Sur, un reclamo de las Madres de Plaza de Mayo, que conduce Bonafini, que piensan que un Macri jefe porteño no concluiría.
Para alivio de los conductores, anunció además el ministro de Obras Públicas, Juan Pablo Schiavi, que en quince días tendría listo el parque Colón, los jardines de la Casa Rosada, de la fachada que mira al río, que con las obras emprendidas complican a diario el tránsito. Y otra obra polémica que Schiavi asegura concluir es la de terminar de tirar abajo la ex Cárcel de Caseros.
Sobre esas cuestiones el jefe de Gobierno piensa tomar lista en cada área en la próxima reunión de su staff.
Otro frente de discusión es el que mantienen los 16 legisladores que durante la campaña electoral conformaron un interbloque que respondería a Telerman, como el ex candidato a vicejefe de Gobierno, Enrique Olivera, entre otros.
La mitad de esos integrantes pertenece a la coalición Cívica de Elisa Carrió y el resto es un surtido circunstancial. Nadie cree que el interbloque vuelva a funcionar.
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