La ministra Felisa Miceli manifestó ayer que mantiene algunas diferencias «públicas y notorias» con su antecesor en el cargo, Roberto Lavagna, y aseguró que volvería a contestarle eventuales cuestionamientos a la política económica, pero en forma «no agresiva». La funcionaria recalcó que «ante cada declaración que haga, estudiaremos el tono en que se hace, el contexto y en función de ello veremos si vale la pena responder», agregó.
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Miceli no evitó referirse a todos los temas que surgieron desde el cruce que mantuvo con Lavagna la semana pasada. «Es un disparate», señaló al ser consultada sobre la versión publicada por el monopolio «Clarín» de que tenía carpetas en su poder de la gestión Lavagna para dar a conocer en caso de que los enfrentamientos se acentúen. «Nosotros seguimos trabajando día a día sin mayor preocupación por ello», agregó. Reconoció, además, que las diferencias con el ex ministro eran de antes de asumir en su reemplazo. «Muchos de ustedes son testigos (dirgiéndose a los periodistas) de que cuando estaba en el Banco Nación, yo estaba en contra de su teoría de que los aumentos de salarios eran inflacionarios.»
Pese a no querer seguir hablando del tema, cada minuto que pasaba, agregaba más datos contra el ex ministro. «Hay que ser coherente: yo desde hace 7 años que estoy de acuerdo con lo que hace Hugo Chávez en Venezuela. No pienso cambiar. Y no es posible que ahora se lo critique cuando el año pasado se hacían negocios.»
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