10 de septiembre 2003 - 00:00

Tensa jornada en Casa de Gobierno

Desde temprano, en la Casa Rosada se preocuparon por dejar en claro que la Argentina no utilizaría las reservas para cancelar el vencimiento de u$s 2.900 millones con el FMI, salvo que se produjera la esperada «señal» del organismo, lo cual por la mañana ya consideraban imposible. Fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el encargado de explicar que el gobierno no quiere «repetir métodos» que provocaron recesión y aseguró que «la decisión de no pagar con reservas fue tomada hace tiempo y el FMI lo sabe».

Cerca del mediodía, el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, prefirió aprovechar políticamente para sus discursos la decisión del no pago, al criticar a quienes amenazan con «las siete plagas», aunque no identificó quiénes son los «agoreros».

• Ronda final

Mientras tanto, en el Banco Central y en la Secretaría de Hacienda aguardaron durante todo el día la orden para efectuar el giro de las divisas a la Reserva Federal de Nueva York, donde luego se gira al FMI, lo cual finalmente no se concretó. Pocos integrantes de la misión permanecieron en Buenos Aires -mantuvieron varias reuniones con el equipo económico, encabezadas por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen-, y para hoy a la mañana está prevista una ronda final de reuniones.

Según las especulaciones que se hacían ayer en la Casa de Gobierno, de este nuevo encuentro entre el staff del FMI y los negociadores argentinos surgiría el texto consensuado del acuerdo que sería enviado a Washington para que el directorio del Fondo lo analice en la reunión del viernes.

Pero, más allá de las declaraciones públicas, durante todo el día continuaron las negociaciones en el Ministerio de Economía con el staff del Fondo, buscando fórmulas para llegar a un texto definitivo. Pese a que el propio Kirchner comandó la negociación, también hubo distintos contactos del propio ministro Roberto Lavagna, con Washington para tratar de acercar posiciones con el directorio del Fondo.

Concretamente, la idea de Lavagna es tratar de acelerar los tiempos y cerrar un acuerdo lo antes posible.
«Aunque no es el fin del mundo, el ministro sabe que un atraso con el FMI es una cuestión delicada y le hubiera gustado evitarlo», reconocen fuentes de la negociación, que evitan la palabra «default».

En el gobierno, la situación fue aprovechada para efectuar una serie de declaraciones públicas contra la actitud supuestamente intransigente del FMI. Pero en el equipo económico no evitaron algunas críticas por esta actitud de tensar la soga hasta el límite, cuando lo interpretaban innecesario.

Por otra parte,
la postergación le permitiría a Kirchner atravesar dos elecciones clave (el ballottage en la Ciudad y las elecciones en la provincia de Buenos Aires) sin efectuar el desembolso. Pero el peso de estos factores en la decisión de no pagar ayer fue mínimo, reconocían en la Casa de Gobierno. Igual, a última hora, se especulaba con la posibilidad de que el desembolso sea efectuado antes del fin de semana si llega el guiño del FMI.

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