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El sindicalista ha colocado a varios directores y al vice-presidente de la entidad, Benjamín Surace. La mujer del presidente electo fue la principal gestora de la expulsión de Luis Barrionuevo del Senado después del escándalo de las elecciones de Catamarca. Ni los buenos oficios de Eduardo Duhalde pudieron calmar la arremetida de la senadora que fracasó porque el peronismo votó en contra de la expulsión del ex presidente de Chacarita Juniors. Pero para Cristina Fernández de Kirchner la batalla no terminó; sólo cambió de escenario y éste es más favorable para ella.
El PAMI fue normalizado en diciembre pasado con elecciones en todas las federaciones del país que eligieron a los 7 representantes por los jubilados. En esas federaciones Enrique «Coti» Nosiglia y Barrionuevo hace tiempo que tejen alianzas con los distintos sectores de jubilados. Son los políticos más laboriosos; no hay organización intermedia que se les escape por mínima que sea. Recuérdese si no el trabajo de «Coti» en el club Boca Juniors. Los dos son expertos en seducir a las bases, las hacen sentir importantes y les prometen poder.
Con esta estrategia consiguieron que cinco de los siete directores elegidos por los afiliados les respondan. Ellos tienen mandato por cuatro años junto a los dos directores que puso la CGT y los dos del Estado.
La presidencia la ocupa Horacio Pacheco. El «Pacha, como lo llaman los sindicalistas con quienes logró un excelente trato, es pediatra y médico de cabecera de los Duhalde. Hilda Chiche fue quien lo colocó en ese cargo que no es electivo, porque quería el control del PAMI normalizado. Ahora la presidencia del PAMI está en discusión y pueden pedirle la renuncia a Pacheco. Los Kirchner imaginan en ese lugar a alguien de la provincia de Santa Cruz.
También quieren cambiar a los dos representantes sindicales que responden a Rodolfo Daer. El sondeo al titular de la CGT fracasó rotundamente.
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