Figura en la lista corta de eventuales vices de Néstor Kirchner en la fórmula 2007. Desde ese sitio, Ricardo Colombi, ex gobernador de Corrientes y actual diputado nacional, se instaló ayer como el mayor agitador a favor de una fusión entre su partido, la UCR, y el gobierno.
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«La mayoría de los intendentes y dirigentes de base quieren un acercamiento con Kirchner. Pero se opone la superestructura del partido», dijo Colombi y trazó una raya divisoria. Es cierto: ayer mismo, el Comité Nacional de la UCR negó el diálogo con la Casa Rosada.
Colombi integra la tribu radical que impulsa un ensamble con el kirchnerismo. Es, incluso, de los más inquietos a la hora de marcar plazos y forma: pide que «el radicalismo se ponga a debatir» la forma y los tiempo de su futuro electoral que prefiere, obvio, al lado de Kirchner.
«Nadie quiere volver a 2003», dice en referencia a la última elección presidencial en que la UCR, con Leopoldo Moreau como candidato, obtuvo 2,3% de los votos apenas un puñado más que Izquierda Unida. «Sería fatal para el partido que se presente en soledad, sin ningún tipo de alianza», afirma.
Periodista: Usted, se nota, quiere que la alianza sea con Kirchner.
Ricardo Colombi: La mayoría de los dirigentes de la UCR, los que trabajan en la base, los que deben gobernar, quieren un acercamiento con el gobierno.
P.: ¿Ese acercamiento debería coronarse con una fórmula compartida, donde la UCR ponga al vicepresidente?
R.C.: Eso sería lo ideal.
P.: ¿Le atrae la posibilidad de ser usted?
R.C.: Por supuesto: ¿a quién no le gustaría? Creo que a cualquier radical le gustaría ser vice de Kirchner.
P.: ¿El Presidente debe ser reelecto?
R.C.: Sí, porque es lo que pide la gente.
Colombi, que formalizó su sintonía con la Casa Rosada al votar en el Congreso la polémica reforma del Consejo de la Magistratura, es el más entusiasta pero no el único radical que promueve un mestizaje entre el peronismo y el radicalismo en torno a la figura de Kirchner.
Con otro tono, menos explosivo y más precavido, Julio Cobos planteó un escenario similar pero el gobernador cuyano mencionó el modelo chileno, en referencia a la concertación que detrás de la cordillera mantienen hace años el socialismo y la democracia cristiana.
Otros mandatarios, como Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca), mantienen posturas de cercanía y han sellado en el pasado reciente en sus provincias más de un pacto electoral con los delegados del patagónico.
Crisis
El correntino ve de reojo ese método: «El radicalismo está atomizado y en una profunda crisis; el peronismo está en una situación similar. En general, los partidos no contienen ni representan y vamos a un formato de bloques ideológicos no partidarios».
Adhiere -como Kirchner- al parámetro Di Tella sobre centroizquierda versus centroderecha aunque rehúsa esas definiciones. «De un lado estará Kirchner, el radicalismo que gestiona; del otro Macri, López Murphy y Sobisch», simplifica la división.
Tiene una ventaja. Desde 1991, cuando fue electo intendente de Mercedes, Corrientes, con el voto de dirigentes peronistas, Colombi convive con el PJ. De hecho, gobernó 4 años su provincia con un vice justicialista, el hoy diputado Eduardo Galantini.
No fue una convivencia del todo amistosa, pero la fórmula de unidad se repitió, con éxito, en 2005 para que Arturo Colombi, primo del diputado, sea electo gobernador por el Frente para Todos, la referencia en la que se mira Colombi para imaginar 2007 a nivel nacional.
Pero la UCR está en medio de un terremoto. Ayer, tras el ruido que generó la presencia de Cobos y de Posse en la comitiva que viajó con Kirchner a Viena, el Comité Nacional de la UCR -sin Roberto Iglesias, que está de viajenegó que trabaje por una «alianza con el gobierno».
Los que «mantuvieron contacto con el oficialismo, lo han hecho a título personal y no representan el pensamiento de este Comité Nacional», rezó un comunicado del máximo órgano partidario que, a su vez, citó acuerdos con «otras fuerzas, afines ideológicamente».
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