Roberto Lavagna y el radical Gerardo Morales volvieron a posar ayer juntos para la foto. No
habrá separación tras las elecciones, aunque sólo seguirán actuando formalmente con
algunas estrategias conjuntas.
No será un amor verdadero, pero la pareja continuará unida aunque más no sea para cuidar a los hijos. Esa fue la sensación que quedó ayer tras el anuncio que hicieron Roberto Lavagna y Gerardo Morales sobre el futuro de la sociedad política que armó el radicalismo con el ex ministro para presentarse a las elecciones del domingo pasado. La alianza continuará, aunque no bajo la máscara de Una Nación Avanzada, la coalición con que presentaron fórmula.
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Las definiciones, que salieron de una conferencia de prensa que dieron los dos candidatos por la tarde, después de una reunión del Comité Nacional de la UCR que comenzó a la mañana, incluyeron un reclamo del puesto de segunda fuerza del país para esa sociedad, en contra de lo declarado por Elisa Carrió cuando se adjudicó la maternidad de la oposición.
En realidad, la decisión de no mostrar una ruptura con Lavagna a tan pocos días de las elecciones fue tomada en el Comité Nacional. En ese encuentro, convocado para analizar el futuro y «trabajar sobre el radicalismo que viene», Morales definió: «Vamos a seguir trabajando con Lavagna, como partido somos la segunda fuerza, tanto en Diputados como en el Senado, no lo es la Coalición Cívica como se quiere instalar».
Elección digna
La diferencia que marcan los radicales se basa en que la Coalición Cívica está integrada por un conjunto de partidos y «hay que ver qué harán las distintas fuerzas que apoyaron a Carrió en el Parlamento». Es decir, aunque tengan más diputados, éstos formarán un interbloque que no cuenta de la misma forma, alegan en el radicalismo.
«Hemos hecho una elección digna», dijo Morales ayer, «pese a estar divididos en tres», recordando al lavagnismo, los radicales K y a Margarita Stolbizer.
El próximo paso de la UCR será en Córdoba el último fin de semana de noviembre, donde reunirá a todo el partido en un seminario. La elección del lugar no es casual: Córdoba fue el único territorio del país donde ganó Lavagna. El mérito allí corresponde a Mario Negri, presidente partidario local y ex candidato a gobernador. No le fue fácil esa pelea: Negri debió alternar entre la obediencia al radicalismo oficial y sus intendentes que en muchos casos presionaban para migrar al radicalismo K. Era obvio; temían -aún lo hacen- que permanecer fuera de la órbita presidencial les pudiera complicar la gestión, el mismo razonamiento que aplicaron los gobernadores e intendentes de la UCR que se sumaron a la Concertación kirchnerista.
En ese encuentro en Córdoba se dará un fuerte debate sobre los «errores estratégicos que se han cometido en la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Capital», reconoció Morales. Pero sin duda se pondrá sobre la mesa el tema de los radicales K que buscan la conducción del partido cuando se elijan las nuevas autoridades del Comité Nacional, una intención que Julio Cobos ya anunció.
Por eso, una de las decisiones a tomar será sobre si se avanza en más expulsiones de infieles, como ya hicieron con Cobos y el santiagueño Gerardo Zamora, o como podría terminar el gobernador rionegrino Miguel Saiz, tal como ya adelantó Morales.
Puerta abierta
Distinta es la situación de Margarita Stolbizer, quien si bien jugó junto a Elisa Carrió y hasta se la removió de la secretaría general partidaria que ocupaba, no recibe el mismo trato que los migrados al kirchnerismo.
«No sé qué harán ellos, si estarán en otro partido», dijo Morales con relación a los seguidores de Stolbizer. Así, al menos dejó abierta una puerta.
La provincia de Buenos Aires no es un tema menor para la UCR. El distrito, sin Stolbizer, no les fue amigable. Allí Lavagna quedó tercero con 13,52% de los votos. Tuvo, de todas formas, algunas alegrías que festejaba ayer Marina Cassese en el búnker lavagnista. Por ejemplo, en la primera sección electoral consiguieron ingresar a Gabriel Villegas como legislador provincial, seguido de Cecilia Moreau, hija del radical Leopoldo. Además, en el escrutinio definitivo pelea la intendencia de General Rodríguez que puede terminar ganando Sergio Mafía, también hombre de UNA.
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