Miguel Angel Pichetto llegó ayer al despacho de Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada para intentar su último boicot a la declarada prescindencia del Presidente en las elecciones del domingo en Río Negro. El jefe de la bancada oficialista del Senado traía consigo un foto del gobernador radical Miguel Saiz, confeso adherente a la concertación «plural», junto al radical lavagnista Fernando Chironi durante un acto político en El Bolsón.
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El intento fotográfico de Pichetto para desacreditar a Saiz apuntó a extender el enojo de Kirchner con el diputado rionegrino Chironi, a quien el jefe de Estado acusó personalmente de apoyar las políticas de Domingo Cavallo en los 90. Errada embestida entonces, teniendo en cuenta que Pichetto también adhirió a la ola de libre mercado.
Pero el dato saliente del cierre de campaña rionegrina seguramente sea la presencia del senador mendocino Celso Jaque hoy en el acto de Pichetto en Bariloche. El legislador del Frente para la Victoria, que la semana pasada fue recibido por el presidente, se presenta como candidato a gobernador de su provincia y le disputa a Julio Cobos el liderazgo político en Mendoza. Esta dupla anticoncertación se autoproclama como el kirchnerismo de paladar negro provincial dispuesto a destrozar el proyecto concertador lanzado hace un año a través de un multitudinario acto en la Plaza de Mayo, momento desde el cual se especula que Cobos podría secundar a Néstor o a Cristina en la fórmula presidencial del kirchnerismo.
Para evitar aplicarle un electroshock a la candidatura de Pichetto, quien hoy disputa palmo a palmo la gobernación con Saiz en un feudo históricamente radical, Kirchner no sólo se declaró prescindente en la campaña rionegrina, también mandó a desarticular la fórmula concertadora integrada en un primer momento por Saiz y el diputado nacional kirchnerista, Osvaldo Nemirovsci.
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