El perdón infinito del peronismo llegó más rápido que la amistad en sus propios círculos católicos. Por ejemplo, en el Episcopado no recoge grandes amigos, apenas si podría inscribírselo en un círculo vecino al del filoduhaldista
Tal vez se trate de una gracia de Kirchner a la Iglesia, a las corporaciones que la integran como los episcopados. Así habría que pensar en esta nueva designación que favorece a otra corporación, la gremial, más es pecíficamente al grupo favorito de De Gennaro que, merced al regalo, por otro tiempo suspenderá el reclamo salarial de su organización. Favores cupulares.
Sólo falta saber ahora qué le dará Kirchner a los prelados en compensación, cuando éstos -se supone-quizás manifiesten alguna aspiración. Un colaborador de la Casa Rosada, chistoso, despejaba la incógnita: «
Más duro para Caselli su destino en la propia Santa Sede: como noble mayordomo del papado deberá someterse al designio de Kirchner e introducir, con pompa y circunstancia, en los salones vaticanos, a un sindicalista de izquierda. Pero, ¿cuánto le va a durar Custer a Caselli?, quien en materia de digerir hombres del sindicalismo disfruta de antecedentes: en un santiamén lo convirtió para su antojo a Carlos Ruckauf, ex ministro de Trabajo, creyente aplicado y abogado del gremio del Seguro. La fe y otros elementos mueven montañas.