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19 de diciembre 2007 - 00:00

Valijas hubo antes para otra candidata

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El 11 de marzo de 1992, la Fiscalía General de la República promovió ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) unas acusaciones interpuestas por Causa Radical, basadas a su vez en las investigaciones de los periodistas José Vicente Rangel y Andrés Galdo, contra el presidente Carlos Andrés Pérez por malversación y peculado (o apropiación indebida) de 250 millones de bolívares (unos 17 millones de dólares) de una partida secreta correspondiente a los fondos reservados por ley para gastos del Ministerio de Relaciones Interiores.

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Según el fiscal, la desviación había sido cometida el 22 de febrero de 1989 bajo el ardid de una rectificación presupuestaria y con el objeto de financiar el servicio de escoltas de la política nicaragüense Violeta Barrios de Chamorro, que iba a convertirse un año más tarde en presidente de su país. Estos fondos habrían servido supuestamente para financiar la campaña electoral de políticos extranjeros afines a Pérez como la propia Chamorro, el boliviano Jaime Paz Zamora y el haitiano Aristide. Todas estas actuaciones, según las mismas acusaciones, habrían formado parte de un plan de Pérez para convertirse en una especie de paladín de la democracia en el continente americano.

El 20 de mayo la CSJ dictaminó que existían razones suficientes en el antejuicio de mérito como para procesar a Pérez, el cual insistió en todo momento en su inocencia y que era víctima de un complot político pergeñado por sus enemigos. Al día siguiente, el Senado, en virtud de las contingencias recogidas en la Constitución venezolana, aprobó suspenderle en la Presidencia mientras durase el proceso.

  • Intento golpista

  • En la noche del 3 de febrero de 1992 se produjo el intento golpista de oficiales bolivarianos al mando del teniente coronel de paracaidistas Hugo Chávez Frías. Tomaron la base aeronaval Francisco Miranda, popularmente llamada La Carlota, apostaron posiciones alrededor de la residencia presidencial de La Casona y capturaron otros centros neurálgicos en Maracaibo, Maracay y Valencia.

    Transcurridos unas horas de confusión y los primeros tiroteos, Pérez, recién bajado del avión que le había traído de una conferencia financiera en Suiza y por cuya vida se temió en un principio, recondujo resueltamente la situación desde el Palacio presidencial de Miraflores, situado no muy lejos de La Casona, y en la madrugada del día 4 compareció en la televisión para anunciar el fracaso del levantamiento y la lealtad al orden constitucional expresada por el Alto Mando de la Fuerza Armada. El balance de la intentona se estableció en 19 muertos y un millar de detenidos.

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