5 de junio 2001 - 00:00

Alan se perfila ya para 2006

Lima - Las elecciones del domingo en las que Alejandro Toledo resultó elegido presidente de Perú dejaron un país exhausto y cargado de insatisfacciones, tras dos años de crisis, escándalos políticos e intensa campaña electoral, con el principal desafío de superar el autoritarismo e inaugurar una era de concertación política.

El sentimiento generalizado de los peruanos es que el nuevo gobierno de Toledo nace bajo el signo de la esperanza y la democracia, pero que acaso no pueda gozar de una luna de miel con la población pues las demandas sociales son muy fuertes.

Giovana Peñaflor
, analista de la encuestadora Imasen, estimó que «no va a haber una luna de miel con la población debido a que hay expectativas insatisfechas que van a presionar al nuevo gobierno desde que se instale en el poder».

• Crisis

Cuando Toledo asuma el gobierno encontrará un país sumido en el desempleo y en el sublempleo, que alcanzan la cifra alarmante de 58%, con un Producto Bruto Interno (PBI) que este año hasta marzo se reducía 2,6% y una recesión industrial que ya se prolonga por dos años. Mientras tanto, algunos gremios sindicales, como los maestros, han anunciado protestas para este mes en reclamo de aumentos salariales.

El constitucionalista Enrique Bernales interpretó que en las elecciones hubo «un porcentaje de voto por Toledo para que no salga García y, al contrario, un voto por García para que no salga Toledo... Hay un sector muy duramente antitoledista que está dispuesto a todo contra Toledo», según dijo a una emisora limeña.

Los medios políticos destacan que Toledo no debe dejarse seducir por los cantos de sirena de sus partidarios quienes en la fiesta de celebración de su victoria, la noche del domingo, lo vivaron llamándolo Pachacútec, el inca más importante del antiguo Perú que extendió el imperio incaico por gran parte de Sudamérica. La necesidad de la concertación surge también por el hecho de que Perú Posible no tiene mayoría en el Congreso, situación que obliga a la formación de acuerdos y posibles alianzas. La fuerza congresal más importante después de la toledista, con 45 representantes, es el bloque de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), de García, con 28 curules. García ha adelantado su respaldo al nuevo mandatario, a quien visitó la noche del domingo para decirle que cooperará con su gobierno, sin nada a cambio.

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