1 de febrero 2001 - 00:00

Belgrano se inundó y Fatala enfrentó a vecinos enojados


El frepasista Abel Fatala, secretario de Obras Públicas de la Capital, enfrentó ayer a los vecinos del porteño barrio de Belgrano, afectados y ofuscados por la inundación del miércoles pasado y bajo el agua nuevamente, aún en menor medida. La breve lluvia, que cerca del mediodía se desplomó sobre la Ciudad, alcanzó para cubrir con más de cincuenta centímetros de agua las calles de Belgrano. Fatala permaneció en el sur de la Capital, en La Boca, durante la media hora de tormenta, pero decidió retomar la ruta y se arriesgó a llegar hasta la otra punta de la Ciudad, Blanco Encalada y Cabildo, donde los vecinos habían cortado la calle en señal de protesta. El nuevo aguacero se conjugó con algunos errores de comunicación del Gobierno porteño, en contra del funcionario, quien sin embargo logró contener la impaciencia de los comerciantes que accedieran a presentar sin gritos y de a uno las quejas. Los vecinos parecían ignorar que esta semana el Gobierno anunció que dará subsidios a los dueños de los negocios que dejaron su capital bajo la tormenta. Es que el Gobierno porteño, como en principio había negado la posibilidad de subsidios, al dar el anuncio sobre el fondo de emergencia creado para paliar el desastre barrial, decidió llamarlo «ayuda directa» y evidentemente no fue interpretado por los beneficiarios. Ayer Fatala, y luego Aníbal Ibarra tuvieron que aclarar que se trataba de «dinero en efectivo que no se tiene que devolver» y reiterar que las solicitudes se llenan en los Centros de Gestión y Participación.

El secretario atajó todo tipo de críticas hasta que consiguió explicar las bondades del plan hidráulico que se puso en marcha para solucionar en parte el problema de las inundaciones en la zona de aquí a un año. Incluso, finalmente blanqueó que había existido un conflicto con las empresas contratadas y con los vecinos de la avenida Monroe, por lo que las obras habían sido suspendidas para reformular el plan que prometen poner en marcha cuanto antes.

Alivio

«Durante cinco o diez minutos voy a tener que resistir las cosas que me digan los vecinos para que, más tarde y más tranquilos, podamos efectuar un diálogo», confió Fatala antes de llegar a la zona de conflicto. Después de ese round pudo continuar sin interferencias, para alivio, en especial, de los frepasistas del Gobierno de la Ciudad, que veían al funcionario con pocas chances de poder seguir al frente del área.
La próxima exposición pública del secretario será mañana en la Legislatura porteña, cita que se pactó tras la frustrada audiencia ante la Comisión de Servicios Públicos que terminó en un escándalo el martes.

Además, los legisladores porteños de la oposición que (cavallistas, belicistas y peronistas) presentaban ayer un pedido con las 20 firmas de rigor para que el próximo 8 de febrero se realice una sesión especial en la cámara para tratar un proyecto que pide la interpelación ante todo el cuerpo, de Cecilia Felgueras, Fatala, el secretario de Gobierno, Raúl Fernández, y el responsable de habilitaciones de la Capital.

Dejá tu comentario