11 de enero 2002 - 00:00

Cómo México se recuperó de la devaluación de 1995

Durante 1994 una serie de eventos políticos negativos afectó a México. A comienzos de año se produjo el levantamiento de Chiapas. En marzo fue asesinado el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, mientras que en setiembre corrió la misma desgracia el secretario general de dicho partido, Ruiz Massieu. La confianza de los inversores en la estabilidad institucional se fue erosionando. En consecuencia, transfirieron capital al exterior por montos significativos. Las reservas cayeron de u$s 30.000 millones en marzo a u$s 12.000 millones en diciembre.

Ante ello, el gobierno mantuvo fija la paridad del peso, expandió el crédito interno con objeto de bajar la tasa de interés (buscando evitar una recesión) y emitió una considerable cantidad de Tesobonos (títulos de corto plazo denominados en dólares). A diciembre, estos títulos alcanzaron la suma de u$s 29.000, contra u$s 12.000 en reservas, amenazando seriamente las posibilidades del gobierno de hacer frente al pago de éstos y de mantener el valor fijo del dólar. Ante este panorama, el día 20 de diciembre de 1994, a poco más de dos semanas de asumir, el gobierno del presidente Ernesto Zedillo devaluó 15% el peso mexicano. Esta devaluación provocó una estampida de compra de dólares forzando al gobierno a disponer la flotación de la moneda mexicana dos días más tarde.

Luego de la flotación, el dólar se devaluó 50% en cuatro meses y 80% en un año. El PBI cayó, en términos reales, aproximadamente 6% en 1995. El desempleo aumentó considerablemente ubicándose en torno a 20%. La tasa de interés se disparó a 80% anual. La inflación fue de 50% durante el año. Un gran número de empresas endeudadas en el exterior no pudo afrontar los vencimientos y debió reestructurar las deudas, mientras que los bancos afrontaron el riesgo de quiebras masivas ante la imposibilidad de un número significativo de deudores de pagar los créditos locales como consecuencia de la recesión, la devaluación (con respecto a los créditos en dólares) y el alza de la tasa de interés (para los créditos en pesos).

El gobierno diseñó e implementó un programa económico de recuperación basado en cinco pilares:

• PLAN DE ESTABILIZACION


Fue acordado con el FMI e incluyó un incremento del superávit primario (antes de los pagos de la deuda) a 4,4% del PBI (contra 2% del año anterior), el gasto público fue reducido 10%, el Impuesto al Valor Agregado aumentó de 10% a 15%, los precios de los servicios públicos en manos del Estado crecieron 20% en promedio, y se redujo el porcentaje de emisión de pesos en relación con el monto previsto antes de la crisis. Adicionalmente, el gobierno celebró con los empresarios y los sindicatos un pacto de estabilidad de precios y salarios.

• PAQUETE DE AYUDA INTERNACIONAL


El paquete alcanzó u$s 52.000 millones y se compuso de la siguiente manera:

1) u$s 20.000 millones fueron aportados por el gobierno de los Estados Unidos vía facilidades financieras de corto y mediano plazo, y garantías del denominado Fondo de Estabilización, administrado por el secretario del Tesoro.


2) u$s 17.800 millones provinieron del FMI mediante un programa extraordinario de facilidades extendidas, de los cuales u$s 7.000 millones se desembolsaron inmediatamente y el resto se condicionó a la implementación y cumplimiento del Plan de Estabilización.

3) El remanente fue prestado por el gobierno de Canadá (interesado en virtud del NAFTA), el Banco Mun-dial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Estos recursos se destinaron a cancelar Tesobonos, a aumentar las reservas del Banco Central y a fortalecer el sistema bancario.


• REFORMAS ESTRUCTURALES


Incluyeron la desregulación y la apertura de la economía y del sector externo, reducción del tamaño del sector público, privatización de empresas públicas (incluyendo los puertos, aeropuertos y ferrocarriles), creación de un sistema de jubilaciones privado de capitalización y liberalización del mercado laboral.

• RESCATE Y FORTALECIMIENTO DEL SECTOR BANCARIO

Ante la imposibilidad generalizada de los deudores de honrar sus deudas bancarias, los bancos se encontraron al borde del colapso total. Frente a ello, se tomaron las siguientes medidas:

1) Otorgamiento de facilidades financieras extraordinarias a favor de los bancos a fin de dotarlos de liquidez para afrontar obligaciones financieras con el exterior.

2) Absorción por parte del gobierno de préstamos irrecuperables (a cambio de títulos públicos).

3) Programa de capitalización de los bancos vía inyección de fondos.

4) Esquemas de reducción del peso de la deuda en beneficio de los deudores mediante una reducción de la tasa de interés y una conversión a unidades de denominación especial-mente creadas, financiando el gobierno el menor rendimiento de los préstamos. La mayo-ría de los fondos provino del Paquete de Rescate

MANEJO DE LA DEUDA

Fundamentalmente se siguió el siguiente camino:

1) El gobierno no incurrió en default de su deuda externa (alcanzaba los u$s 80.000 millones o 33% del PBI).

2) A medida que cancelaba los Tesobonos, emitió nuevos títulos con mayor vencimiento.

3) Promovió la reestructuración de las deudas del sector privado con el exterior.

Resultados

El programa tuvo éxito. La economía mexicana comenzó a recuperarse hacia el cuarto trimestre de 1995, para crecer firmemente en los años siguientes a 5% (1996) y a 7% (1997). Desde entonces ha mantenido un crecimiento similar, habiendo sido afectado por la desaceleración de la economía de los Estados Unidos en 2000 y 2001. Las exportaciones mantuvieron el espectacular crecimiento experimentado en el mismo año 1995. La inflación fue controlada y el desempleo comenzó a descender. En este escenario positivo, México canceló entre 1996 y 1997 (anticipadamente a los vencimientos originales) una parte significativa de sus obligaciones financieras.

• POSICION DE LOS EE.UU. Y RELEVANCIA PARA EL CASO ARGENTINO

Finalmente quisiera destacar un aspecto relevante para el caso argentino. Si bien el gobierno de los Estados Unidos organizó y lideró el rescate de México mediante ayuda financiera, hubo una fuerte controversia interna que lo puso en riesgo. Inicialmente, el Poder Ejecutivo del presidente Bill Clinton solicitó al Congreso, dominado por los conservadores, la aprobación de un paquete de u$s 40.000 millones. El Congreso se opuso a ello alegando que no debían utilizarse fondos de los contribuyentes de los Estados Unidos para rescatar a los bancos de inversión y a los acreedores privados de México, es decir, Wall Street y otros sectores financieros internos y externos, quienes, de acuerdo con los líderes republicanos, se habían enriquecido significativamente entre 1992 y 1994. Todo el plan de rescate estuvo a punto de naufragar. Enfrentado con el Congreso, por un lado, y con la amenaza de la caída de un importante socio y vecino, el presidente Clinton dispuso, mediante un decreto, afectar sumas que se encontraban en un fondo administrado por el Tesoro, el cual estaba fuera del alcance del Congreso.

Actualmente prevalece en el gobierno del presidente George W. Bush (y por ende en el FMI) la posición que en aquel momento tuvo el Congreso, es decir, no habrá fondos para países en crisis a menos que los acreedores privados experimenten un sacrificio en sus créditos, y segundo, se implementen las medidas fiscales, monetarias y estructurales acordadas con el FMI.


De ahí entonces que la Argentina no puede esperar en acordar el programa con dicho organismo multilateral y en avanzar decididamente en la reestructuración de la deuda, además de reducir el gasto público, completar las reformas estructurales pendientes, aplicar una estricta disciplina monetaria, no cerrarse al mundo (a pesar de ciertas declaraciones oficiales) y fortalecer el sector bancario. Como hizo México.

(*) Abogado. Master en la Universidad de Pennsylvania. Las consideraciones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente al autor y no a la firma jurídica de Estados Unidos, en la cual el autor se desempeña, ni a sus clientes. Derechos reservados por el autor.

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