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Crea Europa red secreta de espionaje a globalifóbicos
Un afiche repudia en Roma por la muerte de un manifestante globalifóbico
• Rechazo
Los socios europeos rechazaron el llamado de Schily, juzgando que una nueva fuerza de combate de movimientos de protesta es demasiado controvertida, pero los ministros acordaron ampliar medidas que pueden ser tomadas bajo los poderes existentes.
Un aspecto central del nuevo impulso es el reservado artículo 36 (anteriormente conocido como el K4), y el sistema de información del Schengen, los que permiten amplios contactos y la información compartida entre fuerzas policiales.
Bajo los nuevos acuerdos, los gobiernos europeos y los jefes policiales establecerán permanentes puntos de contacto en cada país de la Unión para recabar, analizar e intercambiar la información sobre los manifestantes; crear una red de enlace después de cada cumbre encabezada por la policía de los países de los que hubieran surgido los «grupos de riesgo»; utilizar «oficiales de policía e inteligencia» para identificar «personas o grupos que se plantean como una amenaza al orden público y la seguridad»; establecer jefes de tareas policiales para organizar «entrenamiento de tiro» en las protestas violentas.
• Dos vías
Las nuevas medidas se apoyarán en dos vías principales de intercambio policial: el sistema Schengen (área europea de libre circulación), que provee información básica, y en una red de apoyo llamada Sirene. Esta red permite el envío de fotos, huellas digitales y otro tipo de información a la policía o a las oficinas de inmigración una vez que un sospechoso ingrese en otro territorio. Cada país ya tiene una oficina de Sirene con contactos en las oficinas legales de la Unión y de los países nórdicos.
Organizaciones de los derechos civiles están consternadas por el plan. Tony Bunyan, editor de la revista «Statewatch», dijo: «Esto dará luz verde a la División Especial y al MI5 a poner bajo vigilancia a personas cuyas actividades son totalmente democráticas». Nicholas Busch, coordinador de la red Fortaleza Europea para las libertades civiles, agregó: «Gente que no hizo nada en contra de la ley debe sentirse segura de que no estará bajo vigilancia». Tomas Mathieson, profesor de Sociología del Derecho en la Universidad de Oslo, dijo que la policía podría tener acceso a «información muy privada» acerca de la religión de la gente, su vida sexual y política. «Es una situación muy peligrosa», expresó.


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