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"Yo creo que se va a saber quien mató a Sayago, es mi percepción personal, la justicia está trabajando muy fuerte, más allá de que yo no quiero meterme en la causa judicial y esto quedó claro desde el principio", expresó el sacerdote en declaraciones radiales.
"Hay que encontrarlo y debe caer todo el peso de la ley por la paz social", enfatizó Molina, mediador en el conflicto de Las Heras, al que finalmente se llegó a un arreglo el viernes cuando los trabajadores petroleros de Las Heras aceptaron la propuesta del Gobierno y la empresa Repsol-YPF y levantaron la protesta que sostenían sobre la ruta 43, con la promesa de reanudar las tareas el sábado, suspendidas desde el 23 de enero.
Molina aseguró que "en ningún momento hubo algún tipo de pacto, la base de la mediación fue siempre que todos estábamos dispuestos en lo que fuere necesario con la justicia ante la muerte de Sayago; de hecho no hubiera dialogado de esta manera si hubiera existido este tipo de pedido".
En declaraciones radiales contó que en Las Heras "está todo tranquilo y la gente vuelve a trabajar".
"Yo hablé con muchos funcionarios de la provincia y con los funcionarios nacionales que hablé, que son de la patagonia, todos (estaban) con muchísima disposición", explicó.
Molina contó que en esa zona de la patagonia "o trabajás en el petróleo o trabajás en el petróleo", ya que "por el petróleo se sostiene toda la actividad; por eso no sólo el gobierno perdía regalías por este conflicto, el pueblo empezaba sentirse desprotegido".
Preguntado sobre quiénes actuaron en el violento ataque contra la comisaría de Las Heras, en el que murió el policía Sayago, el cura sostuvo: "Yo escuchaba a los periodistas que me decían que había gente encapuchada en la ruta y aquí eso es común por el viento, el frío, por la dureza del clima y eso endurece también el corazón".
Dijo no animarse "a hablar del tema de que los testigos tienen miedo de declarar, porque para esta gente la invasión de los medios y la presión es muy fuerte".
Molina volvió a lamentar que el diálogo hubiese surgido "después de una muerte" y negó haber hablado con el presidente Néstor Kirchner, como habían publicado algunos medios. Finalmente declinó hablar sobre la marcha de la investigación. "No opino sobre el conflicto judicial porque no conozco absolutamente nada y dejo actuar a la justicia", afirmó el sacerdote.