Giuseppe Scaduto, hijo de un antiguo jefe de la Cosa Nostra, fue uno de los 89 detenidos ayer por la
Policía italiana.
La Policía italiana desarticuló ayer una red mafiosa vinculada al tráfico de drogas con Latinoamérica que pretendía reorganizar la cúpula de Cosa Nostra siciliana, en el marco de una amplia operación desarrollada en varias ciudades del país y que llevó a la detención de 89 personas. La operación policial, llamada «Perseo», se desarrolló ayer en localidades de las regionesde Sicilia y Toscana (centro de Italia), como fruto de una investigación iniciada hace nueve meses y en la que se destaparon las supuestas conexiones de la Cosa Nostra con el narcotráfico.
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Testimonios
Según los testimonios de mafiosos arrepentidos recogidos por la Justicia italiana, en Sicilia se esperaba la llegada próximamente de un cargamento con 100 kilos de cocaína proveniente de Sudamérica, en su mayor parte de Brasil y Paraguay, para la posterior distribución por todo el país.
Ya el lunes -cuando comenzó el operativo-habían sido detenidos dos ciudadanos argentinos acusados de tráfico de cocaína, junto a otros miembros de una importante red vinculada a la mafia.
Además del delito de asociación de tipo mafioso, a los detenidos se les acusa de tráfico internacional de estupefacientes y de tráfico de armas, que supuestamente se vendían ilegalmente a terceros en un centro agrícola en las afueras de la capital siciliana, Palermo.
Con las detenciones, entre las que se encuentran jefes y colaboradores de las familias mafiosas, la Policía italiana vuelve a asestar un duro golpe a la Cosa Nostra, a la que creía sin estructura desde la detención en 2006 del jefe, Bernardo Provenzano, y de su « sucesor», Salvatore lo Piccolo, en 2007.
«El fallido intento de reestructurar las antiguas estructuras delictivas demuestra que la organización mafiosa es débil ante un único gran equipo, el Estado, formado por fuerzas del orden, jueces y ciudadanos honestos», afirma el ministro de Justicia de Italia, Angelino Alfano, en una nota de prensa divulgada tras los arrestos.
Seguimiento
La posibilidad de que la Cosa Nostra estuviera reorganizando su cúpula fue ya apuntada por la prensa italiana el pasado julio, toda vez que la Policía seguía desde hace meses la pista de los movimientos de la red de mafiosos sicilianos, a la que consiguieron interceptar varias conversaciones telefónicas.
Según los primeros datos que se han podido saber de las más de 1.500 páginas del sumario, la conversación que motivó la agilización de este operativo fue la interceptada el pasado 14 de noviembre en un garaje de la localidad siciliana de Bagheria.
En ella, Giuseppe Scaduto, hijo de un antiguo jefe de la Cosa Nostra, hablaba de las intenciones de reorganizar la cúpula de la organización mafiosa, algo que, según la Policía, ha sido promovido por el «capo» Matteo Messina Denaro, prófugo de la justicia.
La operación policial contó con la decisiva ayuda de tres mafiosos arrepentidos, Giacomo Greco, Maurizio Spataro y Angelo Casano, el último en pasarse «al lado bueno» y que el pasado 29 de setiembre comenzó a colaborar con la Justicia italiana.
La Policía cree que el grupo aún no tenía un jefe elegido y que esta decisión estaba generandoun «peligroso enfrentamiento» dentro de la red que pretendía devolver a la acción a la Cosa Nostra.
Este enfrentamiento podría haber derivado en la cruenta guerra de clanes que concluyó en los años ochenta con el liderazgo conjunto de Provenzano y de Salvatore «Totó» Riina, un control que pasó a ser completo para el primero tras la detención de Riina en 1993.
La política no queda fuera de esta operación, pues, en las conversaciones interceptadas por la Policía, dos detenidos hablan del cobro de dinero para las carreras de los políticos locales Alessandro Aricò, del Popolo della Libertà (PDL), y Ricardo Savona, de la Unione dei Democrati Cristiani e di Centro (UDC).