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Llama la atención a los habitués ver tanta gente hablando en disímiles idiomas. Se trata del nuevo escenario que hoy muestran los clubes: un espacio que históricamente fue diseñado para la gente de la Ciudad, ahora es compartido con turistas, que en su paso por Buenos Aires no quieren perder ni una hora de sol y pileta.
Buenos Aires es paso obligado del turismo internacional.
Desde Capital, se distribuyen después a otros puntos de la Argentina, como las sierras, la Patagonia, el norte, las Cataratas o la costa. Se calcula que la estadía promedio de los extranjeros en la Ciudad ronda las 48 horas antes de continuar viaje.
La novedad es que esta vez los hoteles que no tienen piscina o que la tienen, pero no al aire libre, firmaron convenios con complejos como Punta Carrasco o Parque Norte para que el turista internacional pueda acceder a cualquier hora del día a los parques porteños. La opción es bienvenida por los extranjeros porque, según estimaciones de los gerentes, cada 100 ingresantes entre 7 y 15 no son argentinos.
Es posible ver a un grupo de franceses jugando un campeo-nato de tenis en el Parque Manuel Belgrano, más conocido como Circuito KDT; un rumano alquilando una bici en el mismo club y hasta un alemán paseando por los parques del Club de Amigos.
Ayer a la 10.20 entraban a Punta Carrasco varios norteamericanos. En Parque Norte, había europeos que, después de zambullirse en las piscinas, iban a visitar el temático Tierra Santa. Los clubes estaban a pleno.
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