Independiente ganó el clásico y es puntero

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Independiente se sumó hoy a la punta del torneo Clausura de fútbol de primera división, después de ganarle a un empobrecido San Lorenzo por 1 a 0, en Avellaneda, en el clásico de la tercera fecha.

El delantero Eduardo Bustos Montoya, a los 10 minutos del primer tiempo, marcó el único gol de un partido, absolutamente favorable para el conjunto local en el juego pero sin correspondencia fiel en el marcador.

Independiente, de buen primer tiempo, sumó 7 unidades y se convirtió en uno de los tres líderes del campeonato junto a Estudiantes de La Plata y Colón de Santa Fe.

San Lorenzo, en cambio, hilvanó la segunda derrota consecutiva, ocupa el lote de los equipos que marchan penúltimos con sólo un punto y quedó con su entrenador Gustavo Alfaro al borde del abismo.

El clásico debió terminar con una goleada para Independiente por las enormes diferencias en la calidad de juego, actitud y la cantidad de situaciones de gol generadas entre un equipo y otro.

El equipo de Falcioni sacó una rápida diferencia a los 10m. del primer tiempo y después se perdió media docena de goles en acciones de clarísimo riesgo, varias de ellas conjuradas por el arquero visitante Sebastián Saja.

San Lorenzo cumplió una actuación vergonzosa: mostró una falta de predisposición exasperante, tuvo errores defensivos burdos y careció de un patrón de juego para atacar.

Todo ello se agravó con el pésimo nivel individual de algunas figuras.

Walter García, ya vendido a Rusia y ridiculizado por Agüero, y el paraguayo José Cardozo, quien da la sensación de arrastrarse por la cancha, fueron los ejemplos más dolorosos.

Independiente ganó el partido en el medio, donde su rival no tuvo presencia por la confusión de Pérez (un volante central que juega por la banda derecha), la lentitud de Verón y la liviandad del chico Darío Bottinelli.

En contraste, el póker integrado por Machín-Herrón-Biglia-Armenteros aportó dinámica, combatividad, prolijidad en la construcción del juego y agresión en el pasaje a posiciones ofensivas.

La superioridad que Independiente impuso en el mediocampo se plasmó en la red en una jugada de pelota detenida en la que Bustos Montoya, con mucho oportunismo, aprovechó la primera de las muchas facilidades que entregaría la defensa "azulgrana".

Rendido desde el minuto cero, San Lorenzo no tuvo respuesta para revertir la historia y padeció el partido, especialmente, cuando se encendía Agüero.

El crack del "Rojo" tuvo en el primer tiempo dos ocasiones que no pudo cerrar.

La primera (22m.) con un remate bajo desviado por Saja, cuyo rebote desperdició Abraham.

Y la segunda, a los 33m., cuando tomó un rebote de un mano a mano que Saja le tapó a Bustos Montoya, humilló a la defensa con un amague que hizo a pasar a todos de largo y sacó un disparo despejado por García en la línea.

Pese las situaciones perdidas, Independiente sentía la tranquilidad de saber que podía liquidar el partido cuando se lo propusiera porque la diferencia futbolística y anímica a su favor era abismal.

En el segundo tiempo, el equipo de Falcioni bajó su nivel pero la victoria nunca estuvo en riesgo porque San Lorenzo ni siquiera con los cambios pudo redondear una postura digna.

Aunque la demora del segundo gol generaba cierta incertidumbre por aquella máxima futbolera de que "los goles errados en el arco rival se sufren en el propio".

De todas formas, San Lorenzo no mostraba ningún recurso para inquietar a Independiente y las llegadas más claras continuaban en el arco de Saja.

El arquero, único jugador visitante que se salvó del papelón, tuvo intervenciones providenciales para evitar la goleada.

Primero ante Armenteros, con la complicidad del travesaño, y luego dos veces ante Agüero con tapadas muy exigidas.

El esfuerzo de Saja apenas sirvió para que la derrota de San Lorenzo fuera decorosa en las estadísticas.

Pero no para cambiar la impresión visual de un clásico que Independiente ganó por goleada.

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