19 de octubre 2001 - 00:00

Izquierda y UCeDé con votos pero sin bancas

Es ya un lugar común hablar del «voto bronca» o contra las listas sábana, así como llenarse la boca acerca de la necesidad de la reforma política. Empero, ninguno de esos plan-teos enfrenta el mayor de los problemas que padece la vida política argentina: la mayúscula distorsión en la representación.

Este problema se agrava con el art. 160 del Código Electoral, que al establecer un mínimo de 3% del padrón electoral del distrito para participar en la adjudicación de cargos, ha dejado a cientos de miles de ciudadanos de la provincia y de la Ciudad de Buenos Aires sin representación en el Congreso cuando ciudadanos de otras provincias, en número mucho menor, han podido elegir diputados. El origen del piso de 3% es el art. 14 de la Ley 19.862, cuando era ministro del Interior Arturo Mor Roig. La norma fijaba un piso de 8% o de 135.000 votos --igual número de habitantes era la base para determinar la cantidad de diputados-y tenía por objeto evitar la proliferación de representaciones minoritarias, con las que había lidiado Mor Roig como presidente de la Cámara de Diputados de 1963 a 1966. Los asesores del ministro Llamil Reston que sobre la base de la legislación lanussista redactaron la Ley 22.847, según el mismo Reston recuerda, lo redujeron a 3%, pero sin la referencia al número base, que debió de haber sido 161.000.

Así la norma sólo resulta aplicable en la provincia y en la Ciudad de Buenos Aires, lo que es francamente absurdo.


Aplicando el sistema D'Hont -art. 161 del Código Electoral-sin la restricción de 3%, en las elecciones del domingo 14 en la provincia de Buenos Aires, hubiesen obtenido dos diputados Izquierda Unida (274.953 votos); dos la UCeDé (256.553 votos), uno el Partido Humanista-Ecologista (170.653 votos) y uno la Alianza Partido del Obrero-MAS (142.555 votos). Sin embargo, como 3% del padrón asciende a 278.547 personas, no lograron ninguna representación. Mientras tanto, el mismo 14 de octubre fueron electos en el resto del país 76 diputados (58,91% del total de los electos) que obtuvieron menos votos que los candidatos de Izquierda Unida, 73 (56,59%) con menos votos que los candidatos de UCeDé, 66 (51,16%) con menos que los del Partido Humanista-Ecologista y 54 (41,86%) menos votados que los de la Alianza PO-MAS.

• Derecho rechazado

La cantidad de votos de Izquierda Unida supera la de la totalidad de los electores en ocho distritos (Catamarca, Chubut, La Pampa, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego) y la de los votantes en otros cuatro (Formosa, Jujuy, Neuquén, Río Negro). Los de UCeDé superan la totalidad de los electores en siete y los de los votantes en cinco. Los del Partido Humanista Ecologista superan la totalidad de los electores en dos distritos y los de votantes en tres y el PO-MAS, la de los electores en dos, y los de los votantes en uno. Así los más de ochocientos mil ciudadanos que votaron a esas cuatro fuerzas políticas ejercen un derecho de representación retaceado, respecto de los ciudadanos de «primera clase» de otros distritos electorales, que pueden ejercer el derecho de elegir diputados al Congreso de la Nación con mayor eficacia. Problema análogo se presenta en la Ciudad de Buenos Aires con la Alianza de Centro -68.206 votos-y el Partido Humanista -66.569 votos-, quienes sin aplicarse el límite de 3% del padrón hubiesen logrado cada uno un diputado nacional. Cuentan con menos votos que ellos 18 de los diputados elegidos el domingo 14 en el caso de la Alianza de Centro y 16 del Partido Humanista. Eso demuestra la existencia de argentinos que ejercen el derecho de representación con mucha mayor eficacia que el casi millón de votantes que sin la restricción del artículo 160 del Código Electoral hubiese podido el 14 de octubre elegir efectivamente diputados nacionales. La igualdad de la representación está consagrada por el art. 45 de la Constitución que establece que «La Cámara de Diputados se compondrá de representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias, de la Ciudad de Buenos Aires, y de la Capital en caso de traslado, que se consideran a este fin como distritos electorales de un solo Estado y a simple pluralidad de sufragios».

En la modalidad de elección de diputados, los bonaerenses no son tratados como pertenecientes a «un solo Estado» --con el resto de los argentinos-, sino a otro, absolutamente subrepresentado. Esta grosera distorsión en la composición de la Cámara de Diputados tiene directo correlato en otras distorsiones que la reflejan: políticas de subsidios exorbitantes, arbitrarios o injustos para determinadas regiones, como el Fondo Nacional del Tabaco, las naftas patagónicas contrabandeadas, etc.; en la coparticipación federal -Buenos Aires subsidia a las restantes provincias en más de u$s 2.000 millones por año, al no distribuirse los recursos per cápita; la Ciudad Buenos Aires en más de $ 1.000 millones; Córdoba en $ 200 millones; Santa Fe y Mendoza en alrededor de $ 100 millones, cada una-; en promociones industriales ruinosas, etcétera.

En el siglo XIX, Inglaterra comenzó a demo-cratizarse cuando suprimió la representación de los burgos podridos y ciudades industriales -Liverpool y Manchester-comenzaron a tener voz. En el Gran Buenos Aires hay 5.812.966 electores; residen allí alrededor de 45 diputados nacionales, de los 70 que elige la provincia.
Las provincias tabacaleras -Catamarca, Chaco, Corrientes, Jujuy, Misiones, Salta y Tucumán-tienen 3.860.989 electores y 48 diputados; las beneficiarias de las naftas patagónicas, 1.095.268 electores y 25 diputados. En las promocionadas industrialmente -Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis y Tierra del Fuego-1.100.814 electores eligen 26 diputados. En la superación de estas distorsiones está la solución de muchos de los más graves problemas que padece la Nación.

Dejá tu comentario