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Jura hoy el nuevo gabinete de De la Rúa con Cavallo a cargo de la economía
El Presidente ofreció, pasada la 1 de hoy, una última contraoferta al FrePaSo - que se conforme con dos puestos del gabinete: Educación (unida a Justicia en el nuevo dibujo ministerial) e Interior. Esta cartera que se le perdió a Federico Storani el Presidente la quería para Darío Alessandro pero éste la rechazó. La que abandonó Hugo Juri irá para un pedagogo (Adriana Puiggrós). Se volvió a barajar también en la posibilidad de un Marcos Makón para la llamada «agencia social».
Luego de regresar de Chile, adonde pasó la mayor parte del lunes junto a López Murphy y Adalberto Rodríguez Giavarini en la cumbre del BID, De la Rúa se embutió en Olivos junto a un grupo de funcionarios, aspirantes a serlo como Cavallo, gobernadores aliancistas y legisladores, con quienes armó la tradicional peña en ronda en el chalet principal. Llamó la atención de todos el aspecto cansado y a veces distraído del presidente, algo que pudo percibir también el público en la aparición por TV de la madrugada.
El centro de escena lo ocuparon, además de De la Rúa, López Murphy (el primero en llegar en helicóptero), Cavallo (en su Alfa Romeo gris) y Colombo (también por aire). El Presidente no esperó a que llegase el resto de la barra (Marcelo Stubrin, José María García Arecha, Patricia Bullrich, Rafael Pascual, Horacio Jaunarena, Graciela Fernández Meijide) para plantearle a su auditorio el dictamen que había rumiado durante el viaje: El FrePaSo no puede quedar afuera del gobierno.
* La condición que ponen los socios es que se vaya López Murphy.
* Cavallo debe manejar la economía sin vigilancia de nadie.
* Chacho pesa demasiado en el gabinete, que sugiera nombres de ministros.
La crisis final para el ministro de Economía sobrevino cuando Cavallo anunció que al salir de Olivos aplacaría los mercados anunciando un plan. Lo explicó brevemente y De la Rúa musitó: «Qué lindo, ¿por qué no?». Esta frase del presidente desató el round más caliente de la noche, una especie de examen que la tropa radical le tomó al nuevo ministro sobre los detalles del plan, un pergeño por cierto mucho más cerca del ala populista del gobierno que de la ortodoxia lopezmurphista.
López Murphy se escondió más que nunca detrás de sus bigotazos y se transformó en una sombra. La jornada en Santiago le pareció una fantasía retroactiva: De la Rúa lo había confirmado urbi et orbi en su discurso ante la asamblea del BID; después lo llevó a la reunión con la cúpula del FMI a quienes les confió que era el hombre que le manejaría los números y que podría convivir con Cavallo. A la hora de la cena ya era un civil que se iba a la casa. Pasará mucho tiempo para que López Murphy le perdone a De la Rúa la faena de haberle disipado el prestigio de una vida en menos de una semana.
Ese diagnóstico lo supo la cúpula del FrePaSo antes de las 20. A esa hora, tras un maratón de reuniones, Chacho Álvarez había quebrado su negativa a regresar al gabinete. El ex vice conocía algo de las opiniones de De la Rúa porque lo habían hablado por teléfono por la mañana. Compartían la idea principal que alumbró la crisis; sólo con la salida de López Murphy podría el FrePaSo regresar al gobierno.
Sus escuderos durante la jornada -Darío Alessandro, José Vitar, Aníbal Ibarra, Rodolfo Rodil- vieron un filón en los titubeos del Chacho frepasista para poner una pica en Flandes. Empezaron a melonearlo con que debía ir por todo y asumir como jefe de Gabinete para controlar las veleidades de su amigo Cavallo. Tardaron varias horas hasta que le sacaron un ni.
Se comunicaron a las 20 con Olivos, tomaron noticia de que De la Rúa le había bajado el dedo a López Murphy y celebraron haciendo trencito. Lo palmearon a Chacho, se fueron a la Cámara de Diputados a comunicarle la noticia al bloque su partido (en realidad lo que queda después del portazo del ala revoltosa de esa formación). De ahí salió un trío de emisarios, en autos separados, hacia Olivos. Primero llegó Ibarra, le siguieron Alessandro y Rodil.
Cuando vio ingresar a los frepasistas López Murphy sacó mentón poniendo -al uso castrense-cara de guerra. Disciplinado, se levantó a tomar agua, visitó los excusados y volvió a sentarse para escuchar cómo lo descuartizaban. Tuvo algún consuelo cuando escuchó cómo De la Rúa se mordía los labios al escuchar la oferta de Ibarra y Alessandro de que Chacho asumiera como jefe de Gabinete. «Ya lo tenemos convencido», ensayaron.
El Presidente masculló por lo bajo para que se esforzasen y lo escuchasen bien: es mejor que siga Chrystian como jefe de Gabinete porque tenemos ahora la vacante de «Ricardo» y quién mejor que «Domingo» para que se quede ahí.
Cavallo, que no puede creer lo que está viviendo, admitió el cargo en que lo ponía el Presidente y se desvistió mentalmente de la Jefatura de Gabinete con que había pasado en las últimas 48 horas. Sólo cuando contempló, después de la medianoche, que los deseos de Colombo y Chacho trababan la solución pidió fichas para jugar por el cargo mayor del gabinete. No quería ser víctima de una conspiración de la que se enteró anoche: la de Leopoldo Moreau susurrándole a De la Rúa el domingo la conveniencia de demorar el ingreso de Cavallo a que el Presidente tuviera el respaldo de la UCR. Las 24 horas que pasaron le terminaban birlando la Jefatura de Gabinete.
La madrugada de hoy sorprendió a la peña de Olivos sin resultados finales:
El trío de negociadores frepasistas estaba embretado en la necesidad de festejar que se llevaban la cabeza de López Murphy, les cargaban en su cuenta la designación de Cavallo en Economía pero fracasaban en ponerle al gobierno a Chacho como jefe de los ministros aunque los premiaban con dos ministerios.
Colombo festejaba la posibilidad de retener su cargo al mando de los ministros, algo por lo cual nadie hubiera aportado en las últimas horas.
Cavallo jugaba la chance de su vida: se conforma con Economía pero sus condiciones de Pac-Man son una ventaja con un gobierno que ha pasado del estado sólido al estado líquido y que amenaza con llegar al estado gaseoso.
Si no logra ese cargo ya pensaba anoche en poner por lo menos al vice jefe de gabinete Armando Caro Figueroa si le ganaban la partida. También la manera de cobrarse esa derrota: pedir el desdoblamiento del ministerio en Economía (para él) y Hacienda (para un amigo de él).

