3 de abril 2002 - 00:00

Malvinas: creen que la guerra pudo tener otro final con una semana más

Londres - Al final fue celebrada en Gran Bretaña como una victoria gloriosa, pero la guerra de 1982 con la Argentina por las islas Malvinas podría haber tenido un final muy diferente. El almirante John «Sandy» Woodward, un comandante de alto rango de la marina durante la campaña de unos dos meses de hace veinte años, dijo que fueron muchas las dudas del gobierno británico antes de ir a la guerra en las islas del Atlántico Sur el 2 de abril de 1982.

Una vez que sus barcos comenzaron a dirigirse hacia el Sur, las fuerzas británicas pudieron haber perdido la batalla por varios factores, incluyendo las relaciones con Estados Unidos, modificaciones en el equipo, el momento y la suerte.

«Ganamos la Guerra de Malvinas con un grado de suerte», dijo Woodward, el comandante de uno de los grupos de tareas que tomó muchas de las decisiones clave que marcaron el rumbo de la guerra.

«La decisión de ir a la guerra estuvo a punto de no tomarse», dijo Woodward a «Reuters» en una entrevista, explicando que Henry Leach, principal autoridad naval británica en ese entonces, fue decisivo para influenciar a Margaret Thatcher para que enviara las tropas. Pero la decisión final de intervenir en la contienda se tomó tras asegurarse el apoyo de Estados Unidos.

«Si los norteamericanos no hubieran estado de muestro lado no la hubiéramos ganado», dijo Woodward y agregó que «el Departamento de Estado era pro-argentino mientras que el Departamento de Defensa era pro-británico. Estaban divididos 50-50 sobre el camino que seguirían».

Washington ayudó a convertir la isla Ascensión Británica en un puesto de apoyo, suministró tanques de agua y se colocó definitivamente del lado de los ingleses cuando los abasteció de misiles durante la guerra.

Woodward
dijo que los técnicos de las fuerzas armadas pusieron en marcha un sistema de radares que convirtió al Sea Harrier, un cazabombardero de despegue vertical, en un avión preparado para todas las condiciones climáticas sólo después de la invasión argentina.

Los argentinos, por su parte, cometieron errores que los condujeron a la derrota: ante el temor de ser atacados por misiles Sea Dart, volaron innecesariamente a baja altura sobre la flota británica que se encontraba en las proximidades de las Malvinas.

Eso llevó a que muchas de las bombas que lanzaron no estallaran debido a la posición de los detonadores, salvando vidas y barcos británicos.

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Si los detonadores hubieran funcionado, hubiésemos perdido tres veces más barcos», señaló Woodward.

Pese a las equivocaciones argentinas, las bajas de la Real Marina Británica fueron importantes durante el conflicto, que dejó un saldo de unos 1.000 muertos, un cuarto de los cuales eran británicos.

Woodward
presenció otro hecho que podría haber empujado a la opinión pública internacional contra Gran Bretaña.

En su camino desde la isla de Ascensión hacia las Malvinas, a fines de abril, estuvo a punto de derribar un Boeing 707 sospechoso de espiar a la flota británica para los militares argentinos, que resultó ser un avión de pasajeros.

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Si esto hubiera sucedido en abril, todo se hubiese vuelto en nuestra contra, yo hubiera sido despedido y la indignación internacional hubiese sido terrible», explicó Woodward.

Tal vez el punto más difícil para la flota de Gran Bretaña fue el momento en que los argentinos se rindieron.

La campaña estaba empantanada: las tropas habían desembarcado pero se hallaban inmovilizadas en las playas, las pérdidas de Gran Bretaña estaban aumentando, cinco barcos habían sido hundidos y el abastecimiento se agotaba.

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Estábamos casi terminados», confesó Woodward. « Si los argentinos hubieran sido capaces de sostenerse durante otra semana, la historia podría haber sido otra», destacó.

Woodward
recordó haber enviado una señal a las fuerzas terrestres el 6 de junio diciéndoles que su grupo de batalla en el mar estaría totalmente exhausto para el 14 de junio, día en el que los argentinos se rindieron.

La batalla por Darwin y Goose Green a fines de mayo, donde perdieron la vida alrededor de 200 soldados argentinos y 17 británicos, fue crucial para el resultado de la Guerra de Malvinas. Para resumir el conflicto,
Woodward concluyó: «La guerra estuvo más peleada de lo que muchos quisieran creer».

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