4 de mayo 2001 - 00:00

Pobre y enfermo, el "ladrón del siglo" ya pide volver a Londres

El legendario Ronald Biggs, cerebro del llamado «robo del siglo» a un tren de Glasgow en 1963, quiere ahora, a sus 71 años, enfermo y sin dinero, volver al Reino Unido para poder tomarse una cerveza en un pub inglés.

Desde su residencia en Rio de Janeiro (Brasil), Biggs envió por correo electrónico un mensaje a la policía de Londres, Scotland Yard, en el que pide que se le facilite un pasaporte para volver al país y ponerse a disposición de sus autoridades. Tras 35 años de ausencia, Biggs podría regresar al Reino Unido en cuestión de días si la policía británica accede a su petición.

«Tengo intenciones de regresar al Reino Unido en la oportunidad más temprana», dijo Biggs en una declaración que leyó su representante en Gran Bretaña, Kevin Crace. «He estado en contacto con la policía y estoy preparado para entregarme a las autoridades cuando aterrice en el Reino Unido», agregó.

El inspector John Coles, jefe de la fuerza especial de Scotland Yard encargada de perseguir a los fugitivos de la Justicia, recibió un correo electrónico con una copia de huellas dactilares para identificación y aseguró que se ha comprobado la autenticidad del documento.

El tabloide londinense «The Sun» publicó ayer una entrevista a «Ronnie» Biggs en Brasil en la que el prófugo dice que está cansado de huir y que desea terminar sus días en el Reino Unido, del que extraña el clima y la campiña.

«Soy un hombre enfermo. Mi último deseo es entrar en un pub como un inglés y pedir una pinta de cerveza», declaró Biggs a «The Sun» con ayuda de su hijo Michael, de 26 años, por la dificultad que tiene para hablar, tras sufrir un segundo derrame cerebral hace 18 meses.

«Necesita cuidados médicos, necesita atención médica. La mayoría de las personas en Gran Bretaña estarían de acuerdo con que ya cumplió su tiempo y que deberían permitirle volver a casa. ¿Qué daño puede hacerle a la sociedad?», dijo Michael.

Según Crace, Biggs, que además tiene problemas de dinero, espera ser arrestado a su llegada, aunque cree que el tratamiento médico será la prioridad de las autoridades.

Sin embargo, el abogado brasileño de Biggs,
Wellington Mousinho Lins dos Santos, señaló que si bien el fugitivo está «nostálgico por Gran Bretaña y sus hijos allí y posiblemente deprimido», «dudo seriamente que vaya a volver si eso significa ser arrestado. No está en condiciones de ir a la cárcel».

Respecto de la información de «The Sun», el abogado señaló que «Biggs me dijo que si los periodistas me preguntasen algo, les diese el teléfono de Mr. Kevin (Crace) para que lo interrogasen al respecto». «Para mí, esta información fue inventada por Kevin», agregó.

Hace 35 años, Biggs apareció en las páginas de los diarios del mundo como el cerebro del grupo de quince ladrones que asaltó el tren de Glasgow (Escocia), del que se llevaron unos 4,2 millones de dólares, que en esa época fue la mayor suma robada en un solo asalto. La policía, al mando del no menos legendario detective
Jack Slipper, consiguió detener a los miembros de la banda en una redada en enero de 1964.

Tras ser procesado y condenado a 30 años de cárcel, Biggs fue encarcelado en la penitenciaría de Wandsworth (Londres), de donde se fugó 15 meses más tarde.

La fuga también fue espectacular. Biggs subió con una escalera de cuerda una valla de 7,6 metros de altura desde la que se lanzó fuera de la penitenciaria al interior de un camión que lo esperaba en la calle. De ahí, Biggs huyó a París, donde se sometió a cirugía plástica, y con un pasaporte falso viajó a Australia, donde vivió bajo el nombre de Terry Cook hasta que se descubrió su verdadera identidad allá por 1970.

El prófugo consiguió, una vez más, burlar a la policía y tomó un barco que lo llevó a Panamá y de ahí atravesó la jungla hasta la Argentina y Bolivia para llegar a Rio de Janeiro, donde en 1974 fue descubierto por un periodista británico que reveló su paradero a Scotland Yard.

El detective Slipper viajó a Brasil para traer a Biggs. Cuando lo encontró, lo saludó con una frase que se hizo famosa: «Hace tiempo que no te veía, Ronnie. Supongo que sabes quién soy...». Pero, otra vez, la suerte estuvo de parte del ladrón. Gracias a una laguna en la legislación brasileña, Biggs fue salvado de la extradición por el nacimiento de Michael, a quien tuvo con la bailarina brasileña
Raimunda de Castro. La ley brasileña no permite la extradición de un hombre, aunque sea fugitivo, que tenga un hijo nacido en el país.

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