Por computación un organismo respetable, como la BBC de Londres, determinó cuál sería el rostro de Jesucristo, algo que modifica mucho los cánones tradicionales que se le adjudicaron.
Según ingleses, ésta sería la versión más cercana a la cara de Cristo
Londres (ANSA) - Según la reconstrucción facial por computadora que realizó un equipo internacional de científicos, Jesús tenía el rostro típico de un joven de Medio Oriente, con la nariz pronunciada, la barba ordenada, la piel olivácea y los cabellos cortos y rizados.
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Los expertos se basaron en las informaciones disponibles sobre los judíos del siglo I después de Cristo para hacer la reconstrucción, que da un resultado muy semejante a los jóvenes «que se ven hoy andando por Jerusalén».
La cara de Cristo, que además es plato fuerte de una nueva serie de la BBC producida junto al Discovery Channel y France 3, tiene poco que ver con la que propusieron durante siglos pintores y escultores, y las que se vieron en las últimas décadas en cine y televisión.
También es distinta de la que muestra el Santo Sudario de Turín. Sólo es la imagen de Cristo según la ciencia, y no quiere ser otra cosa.
Según Ricardo Canevari, sacerdote catedrático de la Universidad Católica Argentina, «hay que pensar que la imagen tiene que ser parecida a la descendencia judía.
De la reconstrucción, es criticable sólo la redondez de la cara, ya que de acuerdo con los estudios de la época los rostros solían ser más alargados. Por otra parte, es muy probable que esta imagen sea la más acertada, porque la del Santo Sudario tiene más que ver con una tradición de los primeros siglos que cuenta que la cara de Jesús quedó plasmada en una tela en el camino de la cruz. Esto en realidad se acerca más a lo piadoso, no se puede decir que sea científico».
«No pretendemos tener la foto de Jesús, explicó Lorraine Heggessey, responsable de programación de la BBC, al presentar hoy el nuevo programa llamado «El hijo de Dios», pero ciertamente es el rostro más verosímil que se pudo conseguir con los datos de aquella época, y sobre todo sobre el análisis del cráneo de un judío del primer siglo después de Cristo.
Para Jeremy Bowen, ex corresponsal de la radiotelevisión británica en Medio Oriente, y voz narradora de un Jesús que costó dos millones de dólares, la reconstrucción «impacta: Cristo era un judío de Jerusalén y caminando por esa ciudad hoy se cruzan decenas de veces rostros como éste».
Para elegir el color oliváceo de la piel se basaron en diversas informaciones, incluidas aquellas sobre las condiciones climáticas de la época.
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